viernes, 18 de marzo de 2011

¿Por qué Arabia Saudita interviene en Bahrein?

Por Pablo Esparza

Desde que comenzó la ola de protestas en el mundo árabe y musulmán hace apenas tres meses, el envío de tropas sauditas y de los Emiratos Árabes Unidos a Bahrein fue la primera intervención extranjera en la crisis interna de un país. Un hecho que pone de relieve la importancia estratégica de este pequeño estado del Golfo Pérsico.

Con tanques, gases lacrimógenos y helicópteros, las fuerzas de seguridad de Bahrein desalojaron este miércoles a cientos de opositores de la plaza de la Perla, el lugar donde se habían reunido durante semanas. Al menos tres personas murieron en la acción.

El ejército de Bahrein impuso además un toque de queda de 12 horas diarias, de cuatro de la tarde a cuatro de la madrugada.

De este modo, el rey Hamad al Khalifa, quien gobierna el país desde 1999, dio un paso más en la represión a los manifestantes que piden reformas democráticas y más representación política, especialmente para la población chiita.

Pese a que esta confesión islámica representa el 70% de la población, durante décadas el poder ha sido ejercido por la minoría sunita, encabezada por la familia Al Khalifa, estrecha aliada de la vecina dinastía Saud.

Intervención saudita

El problema de Saud al Faisal –ministro de Exteriores saudita desde 1975- es con Irán (…). Recientemente, la esfera de influencia saudita se redujo en Líbano, Siria, Egipto y los Territorios Palestinos y desapareció en Irak

Esta alianza es una de las razones que motivaron el desplazamiento este lunes de mil efectivos de la guardia nacional saudita -y unos 500 agentes de los Emiratos Árabes Unidos- al archipiélago de Bahrein.

"Esta intervención fue una petición de las autoridades de Bahrein a través del Consejo de Cooperación para los Estados Árabes del Golfo. Desde su punto de vista es sólo ayuda exterior. Pero desde la perspectiva de los manifestantes es una intervención extranjera", comentó a BBC Mundo Paul Rogers, profesor en la universidad británica de Bradford.

Las reacciones internacionales fueron dispares. Washington aseguró que esta acción no es una invasión, pero al tiempo pidió moderación al gobierno saudita, uno de sus socios clave en la región y suministrador de casi el 12% del petróleo que consume Estados Unidos.

En cambio, Irán criticó este miércoles duramente la intervención y las acciones de las fuerzas de seguridad.

Las miradas sobre Bahrein

Pese a su pequeño tamaño, son muchos los ojos que miran y las voces que opinan sobre Bahrein, cuya importancia geopolítica y económica se revelan enormes: en esa isla del Golfo Pérsico se aloja la quinta flota naval de Estados Unidos y frente a sus costas circula el 33% del petróleo mundial.

Pero además, algunos analistas apuntan que Bahrein se está convirtiendo en un tablero de ajedrez donde las dos potencias regionales, Arabia Saudita e Irán están jugando una partida con implicaciones que van más allá de la isla.

"El problema de Saud al Faisal –ministro de Exteriores saudita desde 1975- es con Irán (…). Recientemente, la esfera de influencia saudita se redujo en Líbano, Siria, Egipto y los Territorios Palestinos y desapareció en Irak. Irán no sólo tuvo éxito en desmantelar la hegemonía regional saudita, sino que además penetró en las sociedades civiles árabes y musulmanas", escribió el 14 de marzo Madawi Al-Rasheed, profesora de la universidad londinense King’s College, en el diario estadounidense The New York Times.

En cambio, otros expertos advierten que la percepción saudita podría estar exagerando el crecimiento de la influencia iraní en la región.

"Irán tiene sus propios problemas económicos internos serios. Creo que los sauditas perciben a Irán como una amenaza mucho mayor de lo que es", indicó Rogers.

Temor al "contagio"

Los gobernantes sauditas parecen aterrados de que las revueltas se extiendan a las regiones chiítas del este del país.

En este sentido, destacan los expertos, Riad observa con desconfianza las protestas en el país vecino también por un interés político interno al considerar que podrían tener ecos en sus provincias orientales, de mayoría chiita y que ya fueron escenario de disturbios en las últimas semanas.

"Los gobernantes sauditas parecen aterrados de que las revueltas se extiendan a las regiones chiitas del este del país", señaló el experto de seguridad de la BBC Jonathan Marcus.

"Esa zona alberga las mayores infraestructuras petroleras y concentra a la mayor parte de los chiitas (...), que se enfrentan más o menos a los mismos problemas que sus vecinos de Bahrein. No sería la primera vez que pidieran más derechos", apuntó la profesora Elsa Foucraut en un artículo reciente escrito para el Centro Noruego para la Construcción de la Paz.

Más allá de los efectos inmediatos de las protestas en Bahrein, sugiere la investigadora, el influjo del movimiento opositor en ese país -que cuenta a diferencia de Arabia Saudita con una activa sociedad civil- podría resultar clave en una región caracterizada por gobiernos de corte autoritario.

"Aunque las protestas no se extiendan a Arabia Saudita y otros países del Golfo, lo que está sucediendo en Bahrein tendrá, probablemente, una influencia más sutil y a más largo plazo en los regímenes de la zona. El país ya está siendo un lugar de ensayo para las reformas económicas y políticas en el Golfo", concluye.

Fuente: BBC Mundo

ENTORNO, BOLETÍN ESPECIAL DE CUBARTE.

No hay comentarios:

Publicar un comentario