sábado, 31 de agosto de 2013

Unión Patriótica: El congreso de la unidad

Por: Hernán Camacho


La Unión Patriótica, UP, conquistó un espacio político, electoral y social muy importante que la proyectó como alternativa de poder en Colombia, hasta que sus sueños fueron frustrados por razones del genocidio perpetrado por el Estado, hoy siguen intactos en cada militante.



VOZ habló con el Secretario Ejecutivo de la UP, Felipe Santos. Un destacado dirigente, conocedor de la historia upeista que sigue con la plena convicción de hondear los sueños de un nuevo país con el trapo verde amarillo, con mayor razón después del acto de justicia con que le retornaron la personería jurídica.


–Qué tal ese primer encuentro de la dirección de la UP, después de la decisión del Consejo de Estado de devolver la personería jurídica de ese movimiento


–Reencontrarnos ante un hecho elemental de reconocimiento a nuestro derecho a la participación tuvo gran significado. La UP es un referente ético y político, un movimiento político hermoso por su consecuencia en la lucha por la paz y los derechos y aspiraciones del pueblo, comprometido con transformaciones de fondo hacia la construcción de un nuevo país. La mejor gente que construyó la unión patriótica, surgió de la entraña democrática y la lucha popular, fue una línea ascendente de apropiación de un proyecto democrático por el pueblo colombiano, eso no lo puede desconocer la historia. Ese reencuentro fue hermoso.


–¿Cuáles fueron las definiciones del Pleno?


–La primera autoridad después del congreso de la UP, es el pleno de la dirección, allí se discutieron temas políticos, de las víctimas, la reparación política a la UP y organizativos. Se aprobó convocar al V Congreso de la Unión Patriótica, para los días 15, 16 y 17 de noviembre de este año. Con un objetivo claro: Comprometer nuestros esfuerzos en el apoyo a los acuerdos de paz, en la construcción de una paz democrática, en la exigencia a la reparación integral a las víctimas y a la UP, aportar a la más amplia unidad de la izquierda y los sectores progresistas y democráticos, y reunir la militancia patriótica con un criterio incluyente y amplio, un congreso precedido por las asambleas de reencuentro de la militancia upesista.


–¿Quiénes se aspira a que conformen el congreso de noviembre?


–El congreso debe ser una expresión representativa de su legitimidad, en la que todos participen como UP: La Junta Patriótica Nacional, JPN, que ha permanecido en la resistencia, la coordinación de víctimas que hoy constituye una organización de más de tres mil compañeros, los compañeros en el exilio, la militancia comunista y fuerzas y movimientos políticos que integraron la UP y hoy tienen nuevas expresiones, la representatividad de la Unión Patriótica en las corporaciones públicas de elección popular, los hijos e hijas de las víctimas de la UP, ex directivos nacionales y departamentales de la UP.


–Alguna prensa hablan de divisiones en la UP ¿qué decir a eso?


–La UP está profundamente unida en su legitimidad y cuenta con una JPN, en una línea de continuidad con todo el respaldo estatutario. La unidad de la Unión Patriótica exige que toda la familia upesista se diferencie de acciones excluyentes que a nombre de las bases excluyen las bases, desconocen con oportunismo la exclusión a la que nos sometió el Estado y pretenden hacer de la personería una propiedad personal de lo que es de un colectivo y debe contribuir a la unidad, y actúan irrespetuosamente como propietarios de una historia, con todos los que pusieron su historia y parte de su vida en la UP y se sacrificaron por ella.


–Esa unidad es con la militancia upesista. ¿Y quién más?

–El Congreso debe abrir distintas posibilidades a la unidad y la participación. El papel de la UP tras décadas de crimen y exclusión y sin garantías para la participación debe ser consultado con los upesistas. Entre esos movimientos hermanos reconocemos a la Marcha Patriótica, el Congreso de los Pueblos, a la Coalición Unitaria y Democrática. Nuestro criterio de unidad debe extenderse a Progresistas, al Polo Democrático, a sectores liberales y conservadores e independientes que estén comprometidos con la salida política al conflicto colombiano, con el éxito y el cumplimiento de los acuerdos en La Habana y con un criterio de un Estado democrático fundado en las necesidades y aspiraciones del pueblo colombiano.


–Algunos hacen vaticinios políticos con la personería de la UP, hablan de elecciones y de avales. ¿Esos temas los tocaron en el Pleno?


–El Pleno centró su atención para la participación, en la exigencia al gobierno y al Estado de la reparación política a la UP. La UP siempre ha estado dispuesta a participar en las elecciones y esta no es la excepción, sin embargo sus posibilidades de participar con candidatos en el actual debate electoral implican acciones concretas del Estado, pero antes se le debe devolver su representación parlamentaria. La reparación a la UP es asunto de todos.


–¿La dirigencia política nacional no ha pasado la página de la estigmatización y el señalamiento?


–Hoy se continúa con la vieja estigmatización que estimuló y justificó el crimen contra la UP. Señalaron a la UP como un grupo armado y actor militar del conflicto. Los acuerdos de La Uribe que gestaron la propuesta de la UP, nunca pretendieron que las FARC, un sujeto político importante, participaran con armas de ese proceso, no. Las FARC participaron en la UP en el marco de un proceso de paz y en una tregua indefinida. Las FARC, en aquella época, aportaron a la UP importantes propuestas políticas y sociales. La estigmatización sirvió para acelerar el plan sistemático de genocidio.


–Hablemos de política. La UP es una autoridad moral para hablar de unidad. ¿Cómo ve la unidad de la izquierda en Colombia?


–La unidad está en el centro de nuestra convicción. Estamos comprometidos con un proceso unitario muy amplio por la paz, un Estado democrático y unas reivindicaciones sociales capaces de transformar Colombia. La unidad de la izquierda y los sectores democráticos es la opción de transformación.


–¿El proceso de paz?


–El primer compromiso de la UP es la contribución al éxito de los acuerdos en La Habana, puerta de entrada a caminos reales a la paz. El diálogo debe contemplar las conversaciones también con el ELN. Contribuiremos con nuestro esfuerzo en la unidad para cerrar la brecha de la deuda histórica que se tiene con el pueblo. Saludamos siempre el inicio de las conversaciones por parte del gobierno nacional, pero decimos con franqueza, que este no puede seguir haciendo concesiones a la ultraderecha enemiga de la paz, que pretende condenar al pueblo colombiano a la guerra eterna.




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