Por: Luis Jairo Ramirez H.
Las reacciones histéricas, casi instintivas, de la actual dirigencia del país frente a la emergencia del movimiento social y político -Marcha Patriótica– nos muestran de nuevo a una oligarquía colombiana petrificada, que no permite evolución alguna hacia la democracia. En las cabezas de “la Unidad Nacional” comienzan las maquinaciones para ver cómo quitarse de encima semejante incomodidad. Los laboratorios de inteligencia de la Policía y el Ejército trabajan las 24 horas del día para idear estrategias mediáticas, políticas y militares que enfrenten al nuevo “espantajo terrorista” que amenaza los privilegios de siempre. De nuevo los medios de comunicación en vez de relievar las dimensiones políticas y multitudinarias de la marcha, optaron por un juicio a Piedad Córdoba… ¿de dónde salió el dinero para sufragar la marcha?, alguien señaló: todo lo del pobre es robado..!! La historia de la intolerancia oficial se repite una y otra vez.
















