miércoles, 29 de agosto de 2012

La paz no será posible con otro genocidio: Partido Comunista

''Nosotros contribuimos hasta donde pudimos en evitar que la Marcha Patriótica terminara convertida en otro partido político más'', afirmó el secretario general del PCC, Jaime Caycedo.
Foto: Juan Carlos Millán / Terra Colombia
Juan Carlos Millán Guzmán
En diálogo con Terra Colombia, el secretario general del Partido Comunista Colombiano, Jaime Caycedo, dio a conocer las principales razones que a su juicio llevaron a la dirigencia del Polo Democrático a buscar su expulsión provocando una agudización de la crisis que enfrenta la principal coalición de izquierda que existe en el país, así como el papel que deberá jugar la colectividad de cara a un eventual proceso de paz con las guerrillas de las Farc y del Eln.

Hijo de senador de la República, aunque enfático en precisar que no es de los Caycedo que algunas personas imaginan, el dirigente ubica sus orígenes en un sector de capas medias del Valle del Cauca de origen campesino en la región de Caloto, madre bogotana y padre caleño juntos profesionales.
Profesor de la Universidad Nacional de la que se formó como antropólogo durante 40 años, Caycedo reconoce en su padre una gran influencia a través de su militancia en el Movimiento Revolucionario Liberal (MRL), fundado por el expresidente Alfonso López y del que se terminó apartando, además de ser enfático en afirmar nunca haber comulgado con las ideas de derecha.

Compañero de carrera con el desaparecido máximo jefe de las Farc, Alfonso Cano, con quien incluso llegó a militar en las Juventudes Comunistas (Juco), aunque reconoce coincidencias desde el punto de vista social y de la lucha política, lo tomó por sorpresa que el novel guerrillero decidiera emprender el camino de las armas; determinación que respetó por las implicaciones que ella tuvo en su momento para su familia, esposa e hijo.

“Si hay un proceso de paz, en gran medida es parte de la inspiración que el planteó con relación a la búsqueda de una solución política por parte de ese movimiento insurgente”, asegura el curtido político para quien la actual ofensiva de las Farc y el Eln obedecen a la necesidad de que se les reconozca una condición en la que no llegan a negociar en calidad de derrotados.

Militante del Partido Comunista francés, al que se adhirió durante sus años de formación académica en París, el académico se define a sí mismo como producto de de lo que hubiera podido pasar con una persona medianamente inteligente y dispuesto a pensar en los demás.

LA CONTROVERSIA

¿Cómo se vinculó el Partido Comunista Colombiano (PCC) al movimiento Marcha Patriótica?
En el marco de la conmemoración del bicentenario, hacia el 20 de julio de 2010 se realizó una primera movilización grande de este tipo junto a otra de similares características realizada por la Juventud Comunista, que nosotros acompañamos como miembros del Partido Comunista y concejal del Polo en la ciudad de Bogotá en mi caso particular, acompañando su llegada a la ciudad de Bogotá de común acuerdo con la administración distrital.

Desde entonces hemos tenido un contacto permanente y continuo con este proceso, más que con el partido político que han querido presentar algunos sectores, puesto que se trata de un proyecto político con múltiples convergencias de luchas sociales en regiones del país, que en muchos casos están al margen de la atención estatal y hacen parte de las 16 zonas de consolidación del Ejército.

¿Qué participación tuvo su partido durante el masivo desplazamiento celebrado por la Marcha Patriótica en el mes de abril?

Hicimos un acompañamiento en el que algunos compañeros participaron en la elaboración y redacción de unos documentos de discusión y hemos estado cerca de ese proceso.

¿Hubo algún tipo de reconvención por parte de la dirigencia del Polo a lo largo de estos dos años?
Ninguna porque nosotros veníamos de una serie de acompañamientos similares a grandes movilizaciones como la minga nacional indígena y otras marchas como la adelantada por los corteros de caña en el Valle del Cauca que terminaron convirtiendo a Bogotá en el punto de convergencia hasta para casos como el del profesor Moncayo, en las que trabajamos de la mano con varios sectores del Polo.

¿Cuándo comenzaron las fricciones que desembocarían en el anuncio de expulsarlos del Polo?
Eso es un asunto muy reciente, porque incluso recuerdo que los organizadores de la Marcha Patriótica se reunieron con la presidenta del Polo y le plantearon la posibilidad de participar sin ningún compromiso de orden orgánico, porque en ningún momento se estuvo en trance de llegar a pensar en constituir un partido político.

De manera que cuando el Polo determinó limitarse a acompañar con un saludo al movimiento nosotros estuvimos en desacuerdo porque pensamos que la Marcha se trata de un proyecto de coincidencias y trabajo común de diferentes sectores, incluido el Polo, más allá de otra cosa.

¿Con una crisis tan profunda como la que atraviesa el Polo no cabría la posibilidad de que este nuevo movimiento pudiera terminar por absorberlo?

El planteamiento nuestro no es de absorciones, porque lo que buscamos es encontrar los elementos que tenemos en común para trabajar de manera conjunta, que entre otras cosas fue la manera como se construyó el Polo. Un proyecto que no es homogéneo y donde existen varias visiones de la izquierda que le han permitido funcionar en las condiciones que plantea el país.

De hecho nosotros contribuimos hasta donde pudimos en evitar que la Marcha Patriótica terminara convertida en otro partido político más, porque ese no es el proyecto sino el del llamado a una convergencia de fuerzas en las que el Polo debe ser quien debería convocar a una unidad más amplia en su condición de núcleo originario de las diferentes tendencias de la izquierda.

¿Cómo sería esa recomposición de fuerzas de cara a un eventual proceso de paz?
Creo que va a haber alinderamientos políticos y el primero de ellos es por parte de quienes estemos a favor de que ese proceso comience y se consolide, de manera que se produzca un resultado de paz.

Para ese momento, la opción política que tomen los antiguos miembros de las Farc o del Eln será la de alinearse en un partido de izquierda, porque no creo que tengan ninguna afinidad con sectores tradicionales. A eso también le tienen miedo y por eso no se ha permitido que exista un proceso de paz suficientemente amplio.

¿El Polo está tratando de blindarse ante el eventual ingreso de futuros desmovilizados de las Farc?

Podría ser, aunque para cualquier fuerza política si un proceso de paz es exitoso y sus filas se van a acrecentar debería verse como una nueva oportunidad, pero cerrar las puertas sin saber lo que va a pasar es un error político.

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