La decisión unilateral y precipitada del gobierno colombiano de suspender el diálogo con las Farc Ep en La Habana toma por sorpresa a la opinión nacional e internacional, contradice el espíritu y la letra de los acuerdos para la solución política que el Estado tiene el compromiso de cumplir y amenaza la continuidad de un proceso de paz, que no le pertenece al gobierno sino a la sociedad colombiana.
