El presidente Santos planteó desde un
comienzo una reforma política “para restablecer el equilibrio de
poderes”, la cual se basaba en tres ejes fundamentales: eliminar la
reelección presidencial, unificar y ampliar los periodos de los
alcaldes, gobernadores y del Jefe de Estado y acabar la circunscripción
nacional de Senado. Junto con la reforma tributaria que centra las
preocupaciones sobre hasta adónde se seguirá recargando en ingresos del
trabajo y no del capital, la reforma a la Justicia y la discusión sobre
el proyecto de ley estatutaria del Marco jurídico para la paz,
constituyen un paquete que da la impresión de que el ejecutivo no
estuviera pensando en un gran giro histórico sobre su presente, su
pasado y su futuro: la paz con justica social.
