martes, 20 de octubre de 2015

Que avance la fuerza popular de la paz con justicia social

Jaime Caycedo Turriago

Concluye una de las campañas electorales de mayor incidencia en la vida política y el futuro del proceso de solución política. El tema de la paz como construcción y conclusión de acuerdos, como expresión de voluntad política, con el acompañamiento de un escenario internacional que desempeña un papel activo en el contexto continental domina los alinderamientos y le da sentido a los compromisos que apuntan a superar un prolongado momento de la historia nacional.



Justamente, la composición de las administraciones locales, municipales y departamentales definirá una geopolítica colombiana que es parte de la composición espacial-territorial del poder y la dominación. En el marco de la polarización de guerra y paz que caracteriza la actual transición el régimen presenta al escrutinio público sus coincidencias y diferencias no resueltas aún en el tapete de la correlación de fuerzas que dirige el Estado. El factor principal lo constituye hoy el conglomerado de fuerzas que empujan la solución política en la vía del diálogo y los acuerdos, desde adentro y desde afuera del aparato del poder. Un fuerte componente del capital, del latifundismo y del poder se ha erigido en obstáculo buscando negociar, abiertamente o bajo la mesa del establecimiento sus condiciones privilegiadas que no está dispuesto a ceder. La ultraderecha fascista y paramilitar sueña con posicionarse una vez más y apuntalar su influencia regional configurando espacialidad, ambiciosos diseños de control territorial y saqueo de bienes comunes, al servicio del gran capital transnacional. En esto no se diferencia del modelo oficial defendido a ultranza por el gobierno de Santos y sus negociadores en La Habana. El Consejo Gremial lo viene de ratificar en su arrogante declaración del 19 de octubre.


Pero el tema de la paz ha dejado de ser propiedad exclusiva de una oligarquía dispuesta a trabajar por la solución política. El cese al fuego unilateral de las Farc ep y las medidas de desescalamiento relativo del ejército; los tres pre acuerdos alcanzados, los avances en torno al desminado, los desaparecidos y en particular la definición de las bases de un Sistema integral del Verdad, Justicia, Reparación y No Repetición abren esperanzas ciertas de progreso hacia el cese la fuego bilateral en la perspectiva de los acuerdos de fondo. Estos acuerdos pertenecen a la sociedad colombiana en su conjunto, sin reversa imaginable y su cumplimiento como un deber de la nación.


Por eso la campaña política de distintas expresiones de la izquierda manifiestan una coincidencia programática principal centrada en la paz. Y no en cualquier paz, sino en una paz indiferenciable de la justicia social, de las libertades y garantías  democráticas para todos, de la defensa del agua y demás bienes comunes, de los derechos a la salud, la educación, la seguridad social, las pensiones, los servicios públicos en una óptica de derechos exigibles. La paz como pedagogía y construcción democrática en cada espacio del territorio, como gobiernos de compromiso popular y ruptura radical con la corrupción tradicional y estructural del sistema. Coaliciones de amplia cobertura como la de UP, Polo, Mais, Progresistas, un sector Verde y núcleos avanzados de los partido tradicionales como la que postula la candidatura de Clara López en Bogotá muestran que la unidad y la política de Frente Amplio se está abriendo paso entre las realidades del pueblo colombiano. Aida Avella, al Concejo de Bogotá, Imelda Daza, a la Gobernación del Cesar, Carlos Andrés Pérez, a la Alcaldía de Chigorodó, entre tantos otros, son ejemplo de valor y compromiso con el pueblo.


Unión Patriótica, Marcha Patriótica, los comunistas y corrientes democráticas amparadas tras la diversidad de siglas a que las obligó el dispersante y antidemocrático sistema electoral vigente, con ausencia de garantías y de recursos salimos airosos de la dura prueba con una mayor convicción unitaria, con la mirada en la perspectiva de un gobierno democrático de construcción y consolidación de la paz en 2018. A todos (as) los (as) participantes de esta campaña nuestro mensaje de felicitación por su trabajo, su esfuerzo y su sacrificio. Vienen nuevas y complejas tareas pero esta campaña ha sembrado la semilla de la paz justa, democrática, incluyente, con justicia social como programa creíble, posible, realizable y constituyente que ha echado a andar.




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