miércoles, 2 de septiembre de 2015

Concretar la ruta y los mecanismos hacia la paz

En momentos en que se discutía unilateralmente por el gobierno y sus socios las medidas que buscan concretar el llamado “congresito”, el mecanismo de refrendación, el tribunal especial y facultades extras para Santos la crisis de la frontera vuelve a poner en escena las amenazas al proceso de paz.



Los procedimientos expeditivos, indiscriminados y  rudos de deportación aplicados por las autoridades venezolanas le han facilitado al establecimiento escudarse en la defensa de los derechos humanos de migrantes colombianos, muchos de los cuales pasaron al país vecino huyendo de los operativos contrainsurgentes en el Catatumbo y de los exterminadores paramilitares. La hipocresía de la maquinaria mediática aliada del poder oculta las raíces de lo que está pasando. En el marco de los efectos de la crisis del capitalismo que toca a América Latina la contraofensiva de la derecha continental intenta provocar regresiones. Su propósito es derrocar varios de los procesos democráticos, aprovechando sus fragilidades y sus errores. Venezuela es el blanco uno A de esta contraofensiva, cuyas consecuencias arrastrarían a Colombia y a toda el área estratégica del entronque Caribe, Pacífico, Centro y Suramérica.

El foco puesto sobre el régimen bolivariano y el presidente Nicolás Maduro es objeto de seguimiento de la burguesía mundial. Del 24 al 26 de agosto pasado sesionó en Bogotá el Foro del Club de Madrid de expresidentes de la derecha latinoamericana, amigos de Washington, aliados del Reino de España y de Felipe González, empeñados todos en la desestabilización de Venezuela apoyándose en sectores golpistas de la oposición. Alguien de la Internacional Socialista se ha unido a la petición de la ultra derecha colombiana de que Venezuela sea retirada de su papel de país acompañante del proceso de paz de La Habana. “Vamos a hacer la paz en Colombia, con Venezuela, sin Venezuela o contra Venezuela”, advirtió el codirector del Partido Liberal, Horacio Serpa en la reunión de la IS en Cartagena. El gobierno colombiano logra alinear en su postura nacionalista al espectro de los sectores parlamentarios, incluidos Verdes y Polo, mas  no al uribismo.


Estamos ante un punto extremadamente delicado del proceso de paz en Colombia, que no se puede desligar de la situación continental. Contra la paz en Colombia conspiran factores que pretenden echar atrás lo alcanzado y factores que intentan aconductar y dirigir la ruta hacia una paz en contravía de América Latina. Las fuerzas democráticas, el movimiento popular colombiano y todos los que sinceramente estamos comprometidos con la solución política para la paz con justicia social entendemos que ella implica la no ingerencia en los asuntos internos de los países hermanos, el respeto a sus desarrollos democráticos, la coexistencia pacífica y la cooperación amistosa, con independencia de sus formas de gobierno. La desestabilización de Venezuela es una bomba de tiempo contra Colombia y contra la paz en nuestro suelo y en América Latina. Algo que el Club de Madrid, Washington y otros no tienen interés de entender.


La izquierda comprometida con la justicia social para la paz tiene claro que en el tema de la frontera hay un contenido social que afecta a miles de compatriotas, una ilegalidad sostenida y una conspiración antibolivariana de lado y lado. Es algo que requiere de diálogo, derecho internacional, paciencia, buena voluntad, alerta y movilización.


Pero el avance del proceso de paz en La Habana exige acuerdo bilateral, no imposiciones unilaterales que ponen en riesgo lo alcanzado. Exige pluralismo de parte del gobierno que sigue desconociendo la existencia de una oposición democrática que, en plena campaña electoral no dispone de garantías y sigue sometida a la persecución y discriminación política, como ocurre con la Unión Patriótica. Y exige abrir el horizonte de unos mecanismos de refrendación de futuros acuerdos, de la justicia restaurativa, de la amnistía amplia y de una perspectiva de reformas democráticas que reclaman un proceso constituyente y una Asamblea Nacional constituyente.


Jaime Caycedo

Secretario General del PCC

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