lunes, 10 de agosto de 2015

Jaime Caycedo: “Nicaragua mantiene una política exterior pluralista”

Secretario general del Partido Comunista Colombiano Jaime Caycedo .- Foto Pacocol
Alberto Acevedo

A Colombia le conviene fortalecer las relaciones de amistad con Nicaragua y la proyección que puede tener el nuevo canal en una perspectiva futura de cooperación, de comercio, de tránsito en toda la región del Caribe, dice el secretario general del Partido Comunista Colombiano.



En la edición de VOZ de la semana pasada, ofrecimos a nuestros lectores la primera parte de las impresiones del secretario general del Partido Comunista Colombiano, Jaime Caycedo, durante su visita a Nicaragua con ocasión de los actos conmemorativos del 36 aniversario del triunfo de la revolución sandinista. Caycedo mostró los avances en materia de desarrollo e inclusión social. Y en la parte final de su entrevista, comenzó a referirse a la construcción de un proyecto de nación, y a la incidencia del nuevo canal interoceánico que el gobierno construye en ese país.


–¿Ve usted una relación coherente entre lo que llamó la construcción de un proyecto democrático de nación en Nicaragua y la propuesta del nuevo canal interoceánico?


–Esto es un factor que a mi modo de ver incide en que del lado nicaragüense ha resurgido un cierto espíritu de reivindicación, no chovinista, no nacionalista en el sentido extremo. Me parece que en el sentido realista y desde el punto de vista de sus proyectos, buscando seguramente el mayor provecho para su país.


Pero esto tiene otro aspecto que es necesario considerar para entender esa relativa cohesión del proyecto democrático nacional en Nicaragua sandinista. Es la decisión de realizar el gran canal interoceánico, aprovechando sus condiciones naturales, aprovechando los elementos técnicos para tratar de lesionar lo menos posible las condiciones naturales, y el aspecto también de las relaciones con el vecino Costa Rica.


Desde luego, la materia prima de este canal la constituye la abundancia de agua en Nicaragua, y particularmente el gran lago, y las aguas del Río San Juan, que es una especie de desaguadero del lago. Que hace frontera con Costa Rica. Costa Rica había manifestado preocupación porque ese río le pertenece por mitad, y tiene toda la razón.


Lo que han dicho los nicaragüenses es que ellos van a construir un canal paralelo al río, en el lado nicaragüense, que indudablemente tendrá que ver con la parte del Lago de Nicaragua. Y toman en consideración muchas de las reclamaciones que tienen que ver con el mantenimiento de los lechos y las excavaciones que haya que hacer para ampliar el fondo o profundizarlo.


Algo respetable


Realmente la parte donde habría que romper, es justamente la del Istmo de Rivas, la desembocadura hacia el Océano Pacífico. Nicaragua ha constituido un ente público estatal para adelantar esa obra. Todo el mundo sabe que hay un consorcio chino que está al frente de esta gran inversión. Pero no hay solamente inversión china, sino que entran empresas multinacionales y transnacionales, que se han ido asociando a ese gran proyecto.


Quiero llamar la atención de esto. En Colombia se ha dicho mucho, especialmente por parte de la ex canciller Nohemí Sanín y algún sector del antiguo pastranismo, que es la República Popular de China e inclusive atribuyen el fallo de La Haya a una magistrada china que nada tiene que ver con chanchullos ni nada de eso.


La Corte de La Haya es algo respetable porque además sus magistrados son elegidos -de nombres propuestos por los distintos países-, por la Asamblea General de las Naciones Unidas. Eso no es así a través de recomendaciones ni cosas de esas, como puede pasar en otras partes.


Nicaragua además, no tiene relaciones con la República Popular de China. Nicaragua tiene relaciones con la república de Taiwán, o sea con Formosa, o sea que no se puede culpar siquiera al gobierno nicaragüense, sino que por una circunstancia histórica, por orden del imperialismo, había que tener relaciones con Formosa y no con la República Popular China.


Nicaragua sabe hacia dónde va


Ese fenómeno, que cubrió a América Latina en otra época, en la época del macartismo, del anticomunismo, en Nicaragua no se modificó; además porque no se puede tener relaciones diplomáticas simultáneamente con las dos chinas. Se tiene, con la una o con la otra y los países en su soberanía definen con cual la tienen.


–Hay un fuerte proceso de militarización en Centroamérica, estimulado por los Estados Unidos. ¿Cómo reacciona frente a ello el gobierno sandinista?


–A los actos de este nuevo aniversario asistió el vicepresidente de Venezuela, y la solidaridad con el proceso bolivariano es absolutamente clara y definida de parte de la población y no solo de parte del gobierno. Nicaragua tiene una orientación y sabe hacia dónde va y sabe de qué enemigos tiene que librarse y cómo enfrentar seguramente esos riesgos. Creo que en eso mantiene una política exterior pluralista, con relaciones con Rusia, claras y definidas y con otros países.


Me parece que en el ámbito caribeño y centroamericano, la verdad no escuché una actitud para confrontar. La postura de Nicaragua es de paz, de buena vecindad con los países limítrofes, una relación de muy buena hermandad con El Salvador, donde ahora hay un gobierno democrático de izquierda. De excelentes relaciones con Cuba, con Venezuela, y desde luego con todos los países que la rodean.

En relación con el tema político militar, no vi que hubiera un énfasis, no veo un rearme nicaragüense como pudieran pretenderlo algunos. Inclusive, aquel material bélico que hubo en algún momento en Nicaragua, de la ayuda de la antigua Unión Soviética, en la primera fase de la revolución, hoy en día no es un material que esté en primer plano.


Interesa más la amistad


Pero me parece que el centro de esta circunstancia a futuro, y los colombianos tendremos que hacerle seguimiento a eso, es el tema de la construcción del gran canal, que estratégica y geopolíticamente es un desafío al monopolio que el imperialismo norteamericano ha pretendido seguir sosteniendo, a pesar de que Panamá recuperó su control sobre la zona del canal.


A Colombia le interesa más la amistad, la cooperación en proyectos, inclusive la asociación en proyectos, antes que ponernos a pensar en pelear o hacer la guerra con Nicaragua. Creo que el gobierno colombiano y el Ministerio de Defensa deben retirar de las hipótesis de guerra, a Nicaragua, como deben retirar a Venezuela de las hipótesis de guerra.


Me parece que eso implica por lo tanto un cambio democrático en la política exterior de este país. Tenemos que pensarlo, y desde la izquierda y desde los comunistas, proponerlo en el debate público, como parte de un proyecto distinto. La paz en Colombia va a tener que dar cabida a otra mirada sobre nuestro propio entorno. Porque somos mucho más importantes, de lo que nos han querido reducir con la guerra contrainsurgente, con el servilismo ante Estados Unidos, desde el punto de vista político y económico.


Mirar la enorme pluralidad y riqueza que hay en nuestro continente y en nuestro entorno inmediato, que implica relaciones de amistad, de solidaridad, de acompañamiento y cooperación en todos los aspectos. Incluso los empresarios deberían pensar mucho más en eso antes que someterse a hacer parte de una política guerrerista. Yo creo que esto es, un poco, lo que tenemos que desarrollar como visión propia.

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