lunes, 25 de mayo de 2015

Un debate abierto a favor de la constituyente

Por Marcha Patriótica

Pronunciamiento del Partido Comunista Colombiano: “El poder tradicional no logra ponerse de acuerdo para desatorar el proceso de paz en el punto de víctimas, de verdad, justicia, reparación y, sobre todo, garantías de no repetición. Este es el nudo central de la paz”.


La derecha y la ultraderecha se han unido en una sola voz para rechazar el planteamiento del fiscal general de convocar una asamblea nacional constituyente para la Justicia, que incluya la participación de los movimientos insurgentes actualmente en diálogo de paz. Desarrolla con nuevos argumentos lo planteado por la Comisión Interinstitucional para la Justicia en su rechazo a la reforma constitucional llamada de “equilibrio de poderes” en el tema justicia.


El poder tradicional no logra ponerse de acuerdo para desatorar el proceso de paz en el punto de víctimas, de verdad, justicia, reparación y, sobre todo, garantías de no repetición. Este es el nudo central de la paz y tiene que ver con el corazón del orden contrainsurgente, excluyente, antidemocrático y con las necesarias reformas del Estado. El sistema de justicia en Colombia está sesgado por más de medio siglo de guerra permanente y ha visto empobrecida su capacidad de comprender la realidad de la rebelión y del delito político, reducidos cada vez más a delincuencia común.


Esa experiencia compromete y anula la capacidad del Estado para juzgar a sus altos funcionarios en lo que tiene que ver con sus responsabilidades en la política de la guerra, la sujeción a doctrinas foráneas sobre seguridad nacional y enemigo interior, la persecución política y el exterminio de opositores sociales y de izquierda. La justicia, aún la llamada “transicional” no puede ser solo para aplicársela a la insurgencia.


Una asamblea constituyente tiene interés para la nación en su conjunto, más cuando está en juego el interés supremo de la paz. Estamos por una constituyente pero sin limitaciones. Que sea para refrendar los acuerdos, dirimir los puntos pendientes y abordar reformas estructurales, entre ellas a la Justicia. El parlamento actual está en extremo condicionado por los intereses del capital, del mundo terrateniente, del paramilitarismo y de la guerra para legislar sanamente en favor de la solución política y de la justicia social.


El fiscal plantea el tema en el marco de un proceso de paz y no de sometimiento a la Justicia. Se discuten los términos de acuerdos, no de rendición. Es difícil para el pueblo colombiano aceptar hablar de paz sin garantías claras para la oposición democrática, sin medidas concretas de desmonte del paramilitarismo, sin la desclasificación de archivos, actas, directrices y órdenes presidenciales, violatorias de los derechos humanos, del derecho internacional humanitario, de la Constitución nacional; sin garantías reales de no repetición.


Hay un debate nacional que está abierto, que concierne a todos. Las fuerzas democráticas deben opinar y exigir una discusión de ideas, reclamar la convocatoria de una asamblea nacional constituyente soberana, garantías para la participación de las mayorías populares y una voluntad política de abrir la democracia para terminar la guerra.


Partido Comunista Colombiano





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