miércoles, 21 de enero de 2015

El Frente Amplio, la paz y el cambio democrático

Jaime Caycedo

El Frente amplio para la paz, la soberanía, la democracia y la justicia social asumió con sentido ciudadano y patriótico el llamado de las Farc Ep de ejercer una veeduría al cese al fuego unilateral, inicialmente propuesta junto con UNASUR, la CELAC y el CICR, entidades interestatales las primeras y organización no gubernamental la última, sujetas todas ellas al beneplácito del gobierno colombiano que no ha sido afirmativo. Con total consciencia del desafío planteado, de manera diligente su coordinación adelantó consultas con la Defensoría del pueblo, la secretaría general de Unasur, la Conferencia episcopal, entre otras entidades, con el objeto de precisar los alcances y posibilidades de tan honroso compromiso con la paz.



Todo ello conlleva riesgos en el marco de la polarización guerrerista dominante. No han tardado los señalamientos ni las amenazas. Este martes, sin embargo, se ha rendido un primer informe al cumplirse un mes de la tregua unilateral indefinida decretada por las Farc ep. Corresponde a la grande expectativa creada por la audaz iniciativa, vinculada al necesario desescalamiento de la guerra, la consideración política del cese bilateral del fuego y la aproximación a un armisticio. Sin duda, el gesto de cese unilateral indefinido ha hecho más verosímil el proceso de cara a la propaganda de guerra del establecimiento que no ahorra ocasión de relanzar todas las insidias de la desconfianza, que le hacen el juego a los poderes contrarios a una solución política.



El Frente amplio representa el componente social activo de la movilización ciudadana en favor de la paz democrática, decididamente comprometida con la necesidad de los cambios institucionales indispensables para asegurar el transito a una convivencia en equidad que incluye no solo valores como la fraternización, el respeto del otro y la solidaridad, sino que implica la coexistencia pacífica de las diferencias y de la lucha por cambios y alternativas de fondo a los factores que han sido causas eficientes de la guerra. Por ello, el Frente es además un espacio de convergencias y de acciones, de diálogos e iniciativas, de pedagogías e impulsos culturales en donde es posible centrar el programa de una construcción de la democracia social con una creciente presencia de los movimientos populares. El Frente tiene que ser una avanzada de la justicia social, de cambios en las relaciones rurales, de la plenitud de los derechos laborales y las libertades sin limitaciones, de la reivindicación completa de las víctimas, de la humanización dirigida de la sociedad en su conjunto.



Para el campo de ideas y de fuerzas que se representan y se piensan en el Frente amplio tiene sentido concebir la participación política electoral en los comicios locales de octubre como un desarrollo consecuente de su compromiso con la paz. No se trata solo de contradecir la influencia que la ultraderecha intenta consolidar regionalmente sino de construir las nuevas experiencias alternativas que prefiguren el cambio democrático históricamente represado en Colombia. Para el Partido Comunista, la Unión Patriótica y Marcha Patriótica existen coincidencias necesarias que convocan a todos los ciudadanos y ciudadanas honestos a unir la pasión por la paz con la pasión por el cambio democrático que permita consolidarla y hacerla duradera.



Editorial Voz



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