viernes, 18 de octubre de 2013

El gobierno en estado de crispación.-Una visión política del momento

Por Hernán Camacho

Alistando una charla para la Juventud Comunista y repasando las notas del filósofo e intelectual Antonio Gramsci, encontramos al secretario general del Partido Comunista Colombiano, Jaime Caicedo, con quien sostuvimos una conversación sobre la actualidad política. El ascenso de la lucha social y popular, y la real acción de unidad de la izquierda fueron los aspectos centrales de su análisis: “Unificación de los factores coincidentes es el propósito de los comunistas”.


–El país está aún comentando el paro agrario nacional que tiene a los campesinos en las mesas de diálogo. ¿Qué reflexión le merece eso?

–El paro agrario creó un nuevo ambiente político que el gobierno está empeñado en aturdir y enredar. Lo hace con estrategias de engaños, dilaciones de las negociaciones, y empantanando los acuerdos. Las movilizaciones en cabeza de la Mesa Agraria Nacional de Interlocución y Acuerdo, MIA, el Coordinador Nacional Agrario y las dignidades nacionales tienen paciencia pero en cualquier momento vuelven a las carreteras por las maniobras del gobierno de apagar esas rebeldías.

–¿Esas maniobras revelan el tipo de gobierno?

–En buena medida. Dividir las negociaciones y las organizaciones es una estrategia del establecimiento. Por eso la importancia de acciones contundentes de unidad agraria y popular que pueden ser elemento articulador en todo el país. En el envión de la protesta social se debe materializar una propuesta efectiva para evidenciar la catadura del gobierno colombiano ante la inconformidad nacional.


–¿El Partido ve en la Cumbre Agraria ese instrumento?


–El Partido Comunista Colombiano, considera que la pelea con el gobierno es ahora y los incumplimientos son ahora y es ahora cuando se debe materializar la Cumbre como un instrumento de lucha funcional que genere acciones políticas reales para confrontar a Santos y provoque un nuevo momento del paro agrario.

–¿El gobierno está nervioso con la movilización social?


–Con la movilización social y con las conversaciones en de paz en La Habana con las FARC-EP. Santos cree que su ritmo a la hora de solucionar las cosas debe tener efectos electorales, por eso le impone un “no” a todo y así quiere llegar a acuerdos. No acepta una reforma agraria ni la apertura democrática o las garantías sociales y políticas a la oposición; dice no al estatuto de la oposición que lo tiene congelado en La Habana. El gobierno está en estado de crispación actuando con medidas desesperadas y contradictorias. Santos sabe que los diálogos en Cuba, son su única plusvalía para la reelección.

–¿Y acá?



–Acá la cosa no es diferente pues el Ejecutivo no le da la categoría de interlocutores válidos a las movilizaciones sociales en el marco de la inconformidad nacional y el tratamiento escogido para contrarrestarlas es de orden público, acallando las voces de la gente que quiere ser escuchada. El estatuto de la oposición no solo es para los partidos sino para el movimiento social.


–Lo involucro en otro tema de actualidad. El PCC ha venido hablando del frente amplio. ¿Cómo se ha trabajado la unidad?


–Nosotros insistimos que la única forma de vencer es mediante la unidad y rearticulación de la izquierda. No es cierta esa teoría que solamente hay una fuerza política en la izquierda, son muchas y tenemos que acercarnos cuanto más se pueda.

–¿Cuál va a ser el imán de atracción de la unidad de la izquierda?

–La paz y la solución política es el principal aspecto programático para una unidad. La paz no tiene que ver con la relección del presidente Juan Manuel Santos, tiene que ver, al contrario, con el mantenimiento del proceso de diálogo en La Habana y la nueva mesa de conversaciones con el ELN y tiene que ver con la concepción del tipo de paz que se está buscando. La unidad no puede ser indiferente en encontrar una paz con contenido, con cambios, con reformas de peso.

–¿La unidad más allá de lo electoral?

–Por supuesto. Fíjese que otro elemento de unidad es la lucha popular en la que el Partido Comunista, la Unión Patriótica y sectores sociales y democráticos transitan sin descanso. Estamos en una contienda permanente contra el establecimiento y por el reclamo de los derechos y la paz. Esa unidad también es fundamental para los cambios.

–Ahora le pregunto: ¿Hasta dónde es ese más allá electoral de la unidad?

–Nosotros queremos hacer cambios en función de una paz durable, cierta y sostenible superando las profundas brechas de la sociedad colombiana que cada vez se profundizan más. Hay que atacar las causas de la guerra, hay que corregir de fondo los orígenes del conflicto social como es el tema agrario. La unidad es en función de eso. El paro puso esa realidad sobre la mesa de los colombianos y de allí se desprende la necesidad de una reforma agraria integral en torno al uso del suelo, que no puede estar determinado por los intereses del gran capital. El paro demostró que los campesinos son sujetos políticos con la suficiente autoridad para opinar y definir el presente y el futuro del agro colombiano. Esa es una nueva relación política para el país de la que hablamos.

–¿Y las diferencias?

–La agrupación en tres bloques distintos de la izquierda y naturalmente los obstáculos que impone el sistema político, principalmente el umbral electoral, son parte de las dificultades. Hay que superar esa barrera artificial del umbral que en últimas es una muralla a la participación de sectores democráticos, progresistas y populares. Pero solos no podemos. Hay aspectos en los cuales no nos vamos a poner de acuerdo en la unidad a la que se propone llegar. En temas como la oportunidad de una Asamblea Nacional Constituyente pero en un diálogo permanente y fluido se puede llegar a acuerdos.

–¿y las dificultades?
–La política electoral de unidad es más compleja porque hay que encontrar fórmulas para soslayar ese sistema político. Gracias al tema del umbral un punto complejo es la integración de listas. Ese punto requiere de hacer concesiones en el orden formal y desde luego establecer ciertas salvaguardias en relación a la actuación y compromiso de conciencia con los aspectos programáticos para superar cualquier obstáculo. Para llegar a ese momento hay que fortalecer el tema programático.

–Y las consultas hoy en boga de todos ¿cómo las analiza?

–Nosotros no vetamos las precandidaturas pero no vemos con buenos ojos consultas en las que participen nombres como el del ex alcalde Enrique Peñalosa. Él no tiene por qué ser una opción para la izquierda y para los sectores democráticos, él es un hombre de la derecha, de la gran burguesía y del Banco Mundial.

–Debe ser una consulta coherente ¿no?


–El tema no es de personas ni de nombres; es de voluntad y acción. Hay otros precandidatos que podrían entrar a una consulta que represente mejor los sectores democráticos pero sobre una base de acuerdos y decisiones programáticas vinculadas con la paz con justicia social, con el cambio de modelo económico, con el concepto de reforma agraria, con el concepto de defensa de las Zonas de Reserva Campesina y de una apertura democrática en el país que amplié la seudodemocracia que nos rige.

–¿Es una paradoja el momento político?
 
–Sí. El paro agrario demostró que podíamos juntarnos con movilizaciones, cacerolazos, solidaridades, pero a la vez estamos con una izquierda diferenciada y separada por corrales que no tienen posibilidades de juntarse. El esfuerzo es juntar lo más que se pueda las rebeldías por abajo y por arriba en el plano regional y nacional.



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