miércoles, 3 de julio de 2013

Cámara Municipal entregó Orden “General en Jefe José Laurencio Silva” a Tribuna Popular

Concejo Municipal, se realizó la Sesión Solemne en la que se confirió la Orden “General en Jefe José Laurencio Silva” al periódico Tribuna Popular y la Orden “Ciudad de Tinaco” a su Director
Tribuna Popular

Los periodistas no son eunucos políticos ni asépticos ideológicos.


En el marco de las conmemoraciones por el Día Nacional del Periodista, el Concejo Municipal de Tinaco, del estado Cojedes, organizó un conjunto de actividades que incluyeron una Sesión Solemne de la cámara, entrega de reconocimientos y un conversatorio sobre periodismo político.

El 28 de junio, en el salón de sesiones del Concejo Municipal, se realizó la Sesión Solemne en la que se confirió la Orden “General en Jefe José Laurencio Silva” al periódico Tribuna Popular y la Orden “Ciudad de Tinaco” a su Director, así como reconocimientos a destacados comunicadores sociales de la región.


En dicho acto estuvieron presentes representantes de la Alcaldía de Tinaco, miembros del Concejo Municipal, diversos medios alternativos y comunitarios, dirigentes de los Partidos Políticos del Gran Polo Patriótico “Simón Bolívar”, público en general, y una representativa delegación de la militancia comunista en el estado, encabezada por el Secretario Político del PCV, José Ríos.


El orador de orden en esta Sesión –en la que también se rindió un sentido homenaje al recientemente fallecido presidente del PCV, Jerónimo Carrera–, fue Carlos Aquino, Miembro del Buró Político del Comité Central del Partido Comunista de Venezuela y Director de Tribuna Popular, que disertó sobre el rol histórico del periodismo enmarcado en la lucha de clases y los retos del momento político que vive nuestro país.


Al día siguiente, Jesús Moreno, coordinador de Política del diario VEA y periodista de dilatada trayectoria en Venezuela, encabezó un conversatorio sobre “Periodismo político en la actualidad”, también en el salón de sesiones del Concejo Municipal de Tinaco.


Por la vigencia y la importancia de estos temas, con miras al debate especialmente entre las y los periodistas y comunicadores revolucionarios, reproducimos íntegramente el discurso que ofreció Carlos Aquino en representación del PCV y de Tribuna Popular:


Compatriotas y camaradas,


Permítannos antes que nada –y no por formalismo, sino gustosamente–, agradecer la invitación que nos hicieron para participar en este significativo acto, con motivo del Día del Periodista –justo un día después de su conmemoración– y del homenaje al querido camarada Jerónimo Carrera –un día antes de cumplirse dos meses de su desaparición física–, Jerónimo, sencillamente, como a él le gustaba que todos le dijéramos, de la manera más familiar.


Esta doble significación, que para algunos no tendrían relación, están íntimamente vinculadas porque ninguna actividad humana –y el periodismo es una de ellas– está exenta de la lucha política y social del entorno en la que se desarrolla, y Jerónimo –en estos tiempos caracterizados por mimetismos políticos y los denominados “saltos de talanquera”– es un ejemplo de consecuencia militante y de firmeza ideológica en esta lucha, con una sola línea de acción durante casi siete décadas, de manera ininterrumpida.


Estos son temas de enorme actualidad y de vital importancia, especialmente hoy en Venezuela, que vive momentos cumbres de su historia, y para las fuerzas que dedicamos todos los días y las horas a la liberación definitiva de nuestro pueblo, a la conquista de un mundo mejor, de una sociedad sin explotados ni explotadores, de un país próspero y soberano.


Por eso, hay que tener claro que desde tiempos remotos hasta nuestros días, y mientras la sociedad siga dividida en clases sociales con intereses antagónicos, habrá lucha entre estas clases; y cada persona, indistintamente de la actividad que realice, tendrá, con mayor o menor grado de desarrollo, una posición ideológica a favor de los intereses de alguna de las clases en pugna, con mayor o menor conciencia de que es así.


Entonces, el periodismo y quienes lo ejercen, de manera profesional o aficionada, no son –ni pueden serlo– eunucos políticos o asépticos ideológicos.


Y mucho menos si nos referimos a los medios de difusión de masas, los cuales, siempre, en todo momento y lugar, responden a determinados intereses de clase, según el carácter de los propietarios de dichos medios. Lo cual da al traste con el pretendido discurso de “neutralidad”, “objetividad” y “apartidismo” que todavía quieren hacernos creer.


Sabemos muy bien en el PCV que las cosas que decimos no agradan a algunas personas, es decir, a algunos intereses, pero nosotros no actuamos para “agradar”. Ya los fundadores del socialismo científico, Marx y Engels, en el Manifiesto del Partido Comunista, en 1848, dijeron con medular claridad que “Los comunistas no tienen por qué guardar encubiertas sus ideas e intenciones.”


Y Jerónimo, destacado dirigente del PCV por más de cuatro décadas, fue también ejemplo en esto, en correspondencia con la caracterización de nuestro Partido, como una organización clasista revolucionaria, autónoma, crítica y propositiva; un Partido que, a lo largo de sus 82 años de existencia orgánica, de manera modesta y abnegada, ha ofrendado la vida de miles de hombres y mujeres en defensa de los derechos inalienables del pueblo.


Ofrendar la vida por un ideal no se refiere únicamente a los mártires que cayeron frente a las balas o las torturas del enemigo, porque también son meritorios y exaltables quienes en cada aspecto de su vida y hasta el último aliento, falleciendo de muerte natural, se mantienen incorruptibles, en una sola militancia ideológica y orgánica, como es el caso de Jerónimo, quien, además, tiene en su limpia hoja de vida el haber sorteado estoicamente su tránsito por la Cárcel Modelo de Caracas, durante la dictadura militar perezjimenista, y por la Penitenciaría de San Juan de los Morros, durante el temible betancourismo.


Compatriotas y camaradas,


A lo largo de la historia de la humanidad, las fuerzas de la reacción y del atraso, para mantener sus privilegios ilegítimos, han utilizado las más diversas herramientas y métodos de dominación y sojuzgamiento de las grandes mayorías.


No en vano, el Libertador Simón Bolívar, en el Discurso inaugural del Congreso de Angostura, en 1819, señalaba con acierto que “Por el engaño se nos ha dominado más que por la fuerza; y por el vicio se nos ha degradado más bien que por la superstición.”


Y ¿qué es lo que históricamente han hecho y hacen los medios masivos de difusión que están en manos y al servicio de las clases dominantes, es decir, en el capitalismo, en manos y al servicio de la burguesía, y en su fase imperialista, en manos y al servicio del gran capital transnacional?


Lo que han hecho y hacen es engañar al pueblo, estimular los vicios y las supersticiones para mantenernos en el atraso y en el oscurantismo.

Por eso, de seguidas, Bolívar resaltaba en ese histórico discurso, que “un pueblo ignorante es un instrumento ciego de su propia destrucción; la ambición, la intriga, abusan de la credulidad y de la inexperiencia, de hombres ajenos de todo conocimiento político, económico o civil; adoptan como realidades las que son puras ilusiones”.

Ahí vemos sin mediatintas la sencilla grandeza de esa enseñanza del Apóstol de la independencia cubana, José Martí, cuando dijo “ser culto es el único modo de ser libre”.


Eso que Bolívar llamó “conocimiento político, económico o civil”, que debe ser patrimonio de todo el pueblo, no le interesa a los grandes medios y a su periodismo de clase; un periodismo al servicio de la dominación, que se sigue continuamente reproduciendo en las universidades, incluso hoy todavía mayoritariamente en nuestro país.


No es raro, entonces, que incluso cuando la Declaración Universal de Derechos Humanos, de 1948, consagra que “Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión (…)”; este derecho de todas y todos haya sido secuestrado por los poderosos del mundo, arrogándose la exclusividad de ser dueños de “la libertad de opinión y de expresión”, para “administrarla” según sus intereses.


Peor todavía, lograron posicionar en amplios sectores de nuestro pueblo, como un supuesto “valor de la democracia”, la prerrogativa de las empresas privadas en la propiedad de los medios de difusión. Es decir, los dominados defendiendo los instrumentos de dominación.


Compatriotas y camaradas,


Nuestro país tiene una larga y combativa historia de periodismo y de periodistas al servicio de los intereses del pueblo.


Por eso, es significativo seguir conmemorando y resaltando la importancia de la fecha por la que en Venezuela se conmemora el Día del Periodista. Han pasado 195 años desde aquel 27 de junio de 1818, en que aparece el primer número del Correo del Orinoco, fundado por Bolívar; y hoy, en nuevas condiciones de lucha, ya no son Imperios y potencias coloniales las que debemos combatir, sino un enemigo mucho más poderoso y sutil: el Imperialismo, el poder del capital transnacional y sus múltiples tentáculos.


En esa larga historia del proceso revolucionario venezolano, nos encontramos con una tradición de activismo periodístico no circunscrito exclusivamente a los periodistas. Así nacieron –y jugaron un extraordinario papel frente al gomecismo en las primeras décadas del siglo XX– periódicos como Venezuela Libre, Libertad, El Libertador y Ahora. Y los comunistas también aportamos con periódicos como El Martillo, Aquí está y El Popular. Todos clandestinos, con elaboración y distribución por parte de hombres y mujeres de las más diversas profesiones y oficios, pero les unía el compromiso más profundo de llevar la verdad al pueblo, ganar su conciencia y activarlo para lograr su propia liberación.


Paulatinamente, en la medida que las condiciones lo permitieron, se dieron importantes pasos para organizar y elevar el rol del periodista venezolano. Así, en 1941 se fundó la Asociación Venezolana de Periodistas; en 1943 se realizó el Primer Congreso Venezolano de Periodistas; y, en 1946 se constituyó la Organización Internacional de Periodistas, ya culminada la Segunda Guerra Mundial, entre cuyos objetivos figuraba la lucha por la paz y contra las causas que dan origen a las guerras.


En esos tiempos, como decía Jerónimo, “el PCV le parió a Venezuela tres periódicos históricos”, fundándose, con orientación y/o autorización de nuestro Partido, Últimas Noticias, en 1941, con Kotepa Delgado, dirigido a los sectores populares; El Nacional, en 1943, con Miguel Otero Silva, dirigido a las capas medias, profesionales e intelectuales; y, Tribuna Popular, en 1948, con Gustavo Machado, para la lucha política del Partido Comunista.


El gremio de periodistas, masivamente, tuvo un incuestionable aporte en el derrocamiento de la dictadura de Pérez Jiménez, a través de una de las últimas estocadas, la huelga general del 21 de enero de 1958.


Y así, encontramos en la historia real de Venezuela, innumerables casos en los que periodistas dignos y honestos hicieron realidad viva lo que todavía la tendencia actualmente predominante en el gremio no ha podido cambiar de su Código de Ética, cuando expresa que “El periodismo es un servicio de interés colectivo y el periodista está en la obligación de ejercerlo consciente de que cumple una actividad indispensable para el desarrollo integral del individuo y la sociedad”.


Pero, además, estas normas de conducta del periodista venezolano, le establecen que “se debe fundamentalmente al pueblo”, y que “está en la obligación de defender la nacionalidad y debe ser instrumento para el desarrollo independiente del país, la educación, la ciencia, la cultura y la comunicación, y estar al servicio de la liberación de los pueblos y del hombre.”


Así lo establece el Código de Ética del Periodista venezolano.


Qué lejos estamos todavía hoy de estos preceptos. Y, lamentablemente, no nos referimos solamente a muchos y muchas de quienes laboran en las empresas privadas de difusión, también señalamos enormes deficiencias que se arrastran en el actualmente denominado Sistema bolivariano de comunicación e información (Sibci).


Un valor que debe preservar el periodismo que lucha a favor de la defensa y la profundización del proceso revolucionario venezolano, es la CREDIBILIDAD.


Por eso, nosotros planteamos y promovemos los señalamientos críticos y propositivos. Tener la altura moral y política de señalar los problemas, las deficiencias y los errores, y simultáneamente hacer propuestas para solventarlos, lo cual siempre será posible con la participación protagónica, consciente y organizada de los trabajadores y del pueblo.


Compatriotas y camaradas,


En criterio del PCV, “Desde 1999, nuestro pueblo protagoniza una nueva fase de su larga lucha revolucionaria antiimperialista”, y esta fase está caracterizada por la existencia de “un gobierno democrático, progresista, de orientación patriótica, antioligárquica y antimonopólica (…), que promueve una distribución más equitativa de la riqueza, y que avanza en la ruptura de la dominación imperialista”, y que tenemos “condiciones propicias para abrir cauces a la perspectiva socialista en dependencia de que construyamos una nueva correlación de fuerzas favorable a la clase obrera y al pueblo trabajador en general.”


Es decir, el problema de Poder no ha sido resuelto en Venezuela. Se han logrado importantes avances a partir del triunfo electoral de la presidencia de la República, en 1998, y la política anti-neoliberal iniciada por el presidente Chávez. Pero el carácter del Estado venezolano no ha cambiado, es decir, de esa gran superestructura que tiene distintos instrumentos para mantener y reproducir el carácter de clase imperante, dominado y dirigido –directa o indirectamente– por la clase que ostenta el poder económico; que en nuestro país sigue siendo la burguesía, bien sea la “tradicional” o la emergente.


Por eso es tan importante nutrirnos colectivamente de la amplia experiencia del movimiento revolucionario nacional y mundial.


A sólo diez días de la toma del Poder en la gran Revolución de Octubre, en la Rusia de 1917, el máximo dirigente bolchevique, V.I. Lenin, resaltó que “La burguesía entendía por libertad de prensa la libertad de los ricos de publicar periódicos, el acaparamiento de la prensa por los capitalistas, lo que condujo en todos los países (…) a la venalidad de la prensa. El Gobierno Obrero y Campesino entiende por libertad de prensa la emancipación de la prensa del yugo del capital, la transformación de las fábricas de papel y de las imprentas en propiedad del Estado y el reconocimiento a cada grupo de ciudadanos (…) del derecho igual a disfrutar de la parte correspondiente de las reservas de papel y de la cantidad correspondiente del trabajo tipográfico.”


Estos aspectos medulares, los seguimos reivindicando las y los comunistas venezolanos. Y por eso compartimos y apoyamos los significativos avances que a lo largo de estos últimos catorce años, en Venezuela, han tenido la comunicación popular, los medios alternativos y comunitarios; piedra angular en la democratización del espectro radioeléctrico y en el quiebre de la hegemonía burguesa de “la libertad de expresión”.


Y por eso, también, hemos señalado críticamente “la conceptualización dominante de lo que debe ser el Poder Popular, pues en la actualidad se lo reduce a una instancia circunscrita al nivel inferior del organigrama de la república, se lo convierte en la práctica en una nueva instancia del Estado con posibilidades muy restringidas (…) y, al subordinarlo a éste, se lo priva de su potencial genuinamente revolucionario (…).”


Estos son aspectos que forman parte del debate central de las organizaciones políticas y sociales que estamos comprometidas con la liberación nacional y la construcción de la Patria Buena, que estamos avanzando en la experiencia del denominado Gran Polo Patriótico “Simón Bolívar”, de donde deberá emerger una amplia alianza de factores políticos, económicos y sociales, con la clase obrera como vanguardia y fuerza principal, para la direccionalidad estratégica y el contenido de clase que le es propio al Estado Democrático-Popular Revolucionario que tenemos el reto de construir.


Por ello, el objetivo general y fundamental de todo nuestro trabajo político y de masas, ideológico y organizativo, está dirigido a producir una consistente y acelerada acumulación de fuerzas del movimiento obrero y popular, que forje una nueva correlación de fuerzas favorable a la profundización del actual proceso de cambios, para el desmontaje del aparato estatal burgués y la construcción del nuevo Estado.


Compatriotas y camaradas,


Tribuna Popular, que nació hace 65 años, de manera ininterrumpida e irreductible sigue siendo el periódico del PCV y vocero de las luchas obreras y populares, siguiendo los principios leninistas para la prensa partidista revolucionaria, cuando señala que “no se limita (…) a difundir ideas, a educar políticamente y a conquistar aliados políticos. El periódico no es sólo un propagandista colectivo y un agitador colectivo, sino también un organizador colectivo. (…)”


Estos principios centenarios son vigentes hoy, en Venezuela y en el mundo.


Por eso, seguimos en nuestro empeño de ser para la clase obrera y el pueblo trabajador una herramienta para los diversos retos que presente la lucha de clases, un instrumento de contacto directo con las masas en sus diferentes experiencias de lucha, para explicar, discutir, clarificar y convencer.


Y en esto también nos dejó infinidad de enseñanzas el camarada Jerónimo, quien acumuló una vasta experiencia desde los años sesenta en el Consejo Editorial de la Revista Internacional, en Praga, hasta su papel como Director de Tribuna Popular, en los tiempos cuando nos otorgaron el Premio Nacional de Periodismo 2002.


Por eso valoramos tan altamente esta invitación de ustedes. Por eso nos parecen tan íntimamente vinculadas estas dos conmemoraciones. Por eso expresamos estas reflexiones, para ustedes y para el pueblo. Por eso, desde aquí, levantando los principios del periodismo comprometido y el ejemplo permanente de Jerónimo, les aseguramos que cuentan y podrán seguir contando con nosotros para hacer realidad los anhelos de nuestro pueblo y construir esa Patria que necesitamos y nos merecemos.


Muchas gracias.









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