jueves, 6 de diciembre de 2012

Muere Niemeyer, el comunista que embelleció el concreto

El creador de los principales palacios y edificios públicos de Brasilia
 AFP - El Faro

Uno de los tres cerebros creadores de la capital brasileña, Óscar Niemeyer, murió este miércoles a los 104 años de edad en Río de Janeiro. El próximo día 15 iba a cumplir 105. Neimeyer revolucionó las estructuras de concreto, dotándolas de una inédita plasticidad, y es considerado uno de los máximos exponentes de la arquitectura contemporánea.


Río de Janeiro, diciembre 5. El célebre arquitecto brasileño Óscar Niemeyer, que revolucionó la arquitectura moderna y fue uno de los diseñadores de la futurista capital Brasilia, murió en Río de Janeiro este miércoles a los 104 años, informó a la AFP una portavoz del hospital Samaritano, donde estaba internado desde hacía más de un mes.


Sede del Partido Comunista de Francia (obra de Oscar Niemeyer)


Niemeyer "falleció a las 21:50" locales (5:50 p.m., hora de El Salvador), dijo la portavoz, sin dar más detalles. Un boletín médico será difundido más tarde esta noche.

El arquitecto, que el 15 de diciembre hubiera cumplido 105 años, estaba internado desde el 2 de noviembre y padecía una infección respiratoria que desde este miércoles lo obligó a respirar con la ayuda de aparatos.

Nacido en Río el 15 de diciembre de 1907, en una familia burguesa de origen alemán, portugués y árabe, Óscar Ribeiro de Almeida de Niemeyer Soares diseñó más de 600 proyectos alrededor del mundo en más de 70 años de carrera.

Hasta su internación, Niemeyer siguió trabajando en su atelier de grandes ventanales curvados, frente a la famosa playa de Copacabana. Dejó una veintena de obras en curso en varios países.

En 1960, junto al urbanista Lucio Costa y al paisajista Roberto Burle Marx, ideó la nueva capital del país, Brasilia, con formato de pájaro en vuelo y edificios futuristas de líneas sinuosas como curvas femeninas, de cemento armado, que se transformaron en íconos de Brasil. Es considerado uno de los más revolucionarios arquitectos, y uno de sus grandes aportes a la construcción fue dotar al concreto de una belleza inédita construyendo con curvas.

En 1966, en plena dictadura militar, el arquitecto comunista, ya famoso en el mundo, se vio obligado a exiliarse en Francia.

Con su muerte, se extingue la última figura emblemática de toda una generación de comunistas en Brasil.

"Sólo quedan dos comunistas en el mundo, Oscar y yo", dijo en 1995 el entonces presidente cubano, Fidel Castro, durante una visita a Niemeyer en su atelier.

"Nunca me callaré la boca. Nunca esconderé mis convicciones comunistas. Y quien me contacta como arquitecto conoce mis concepciones ideológicas", insistió hasta el final de sus días Niemeyer.

El arquitecto decía en sus entrevistas con la prensa haber "comprendido inmediatamente que hay que cambiar las cosas". "Entré al partido y me quedé (...) Hay que conocer ante todo la vida de los hombres, su miseria, su sufrimiento para hacer arquitectura de verdad".

"Niemeyer fue el último símbolo de toda una generación del movimiento comunista internacional y siempre concilió sus obras con su ideología", declaró a la AFP Yvan Pinheiro, de 66 años, secretario del Partido Comunista de Brasil (PCB).

Fundado en marzo de 1922 y basado en las teorías de Lenin, el PCB permaneció hasta 1945 en la clandestinidad, cuando Niemeyer se afilió al mismo. El PCB volvió a la clandestinidad en la dictadura (1964-1985), cuando sus intelectuales fueron forzados al exilio.

"Durante el golpe de Estado estaba en el extranjero a causa de mi trabajo. Me acuerdo que (el escritor y entonces ministro de Cultura André) Malraux obtuvo de De Gaulle un decreto que me permitió trabajar en Francia", recordó el arquitecto en una entrevista con el diario francés L'Humanité en 2006.

En Francia, Niemeyer dejó su huella con una veintena de obras de las 600 que diseñó y construyó en el mundo entero, entre ellas la sede del Partido Comunista en París.

"Al final, (Niemeyer) estaba por encima del partido. No seguía forzosamente sus consignas a la hora de votar", declaró Pinheiro, para quien el PCB fue "un gran partido que en los años '90 casi se apaga con la crisis de la Unión Soviética".

El escritor Jorge Amado (1912-2001), autor de 50 novelas traducidas a 54 idiomas y a quien el comunismo marcó la primera fase de su literatura, el militar y político Carlos Prestes (1898-1990) y el piloto de la Fuerza Aérea Apolonio de Carvalho (1912-2003), ex miembro de las Brigadas Internacionales y de la Resistencia francesa, fueron junto a Niemeyer los "símbolos del comunismo en Brasil", recordó el secretario del PCB.

Niemeyer "militó en el PCB cuando era joven y nunca dejó el partido. Su compromiso con el partido permitía la lucha por un mundo mejor. Era muy amigo de Carlos Prestes" que dedicó su vida a defender las ideas comunistas, dijo a la AFP Sabino Barroso, que trabajó con Niemeyer en la construcción de Brasilia, y luego en su atelier en Rio.

Aunque ateo y comunista, Niemeyer tenía fascinación por las iglesias. Su primer gran trabajo fue justamente la iglesia de la Pampulha, en Belo Horizonte (Minas Gerais), terminada en 1943 y una de sus preferidas.


"Cuando era pequeño, vivía con mis abuelos y eran tan católicos que había misas en casa. Incluso comunista, crecí con la idea de que los católicos son buenos y que quieren un mundo mejor", dijo Niemeyer durante el lanzamiento del libro "Las iglesias de Oscar Niemeyer", en agosto de 2011 en Río.


Brasilia acoge la mayor cantidad de sus principales obras, entre las cuales destacan, por su plasticidad e imponencia, el palacio del Congreso Nacional y la Catedral de la capital brasileña.

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