viernes, 9 de noviembre de 2012

Entrevista a William Monsalve, secretario general de la JUCO

En el marco de estos dos años de gobierno de Santos, los movimientos sociales en Colombia y en particular la juventud han venido teniendo una dinámica importante que se combinó entre la movilización callejera y los debates políticos propios del país, muy a pesar de los altos niveles de represión policial. ¿Cuál cree usted que sea la motivación para el auge de esta efervescencia nacional?


WM: estamos atravesando una etapa de despertar de la movilización social y popular, que tiene como signo característico la multiplicidad de respuestas de diversos sectores de la sociedad colombiana. Ello responde a la profundización del modelo neoliberal en la actual etapa, que se expresan en los gruesos paquete legislativos que van en detrimento de los derechos fundamentales de los colombianos, la aguda crisis social que se manifiesta en la privatización por completo de la salud publica, el recorte del presupuesto nacional para educación básica secundaria y universitaria, el incremento de los impuestos, la precarización laboral, la entrega del territorio nacional a las transnacionales, el incremento colosal de la guerra en todo el país, acompañados de una nefasta política de represión, asesinato sistemático y criminalización de la protesta y la organizaciones sociales, políticas y populares,  demuestran la política fratricida del gobierno nacional para garantizar la acumulación de capital de los poderosos y de las voraces corporaciones transnacionales, a través del despojo mas cruento contra las poblaciones. Nuestro pueblo ha sabido comprender esta situación de una manera decorosa y su respuesta ha sido la de la movilización y la organización de la protesta. Tenemos que reconocer que a diferencia de etapas anteriores de confrontación social y popular, este momento esta signado por la ampliación de la lucha a diversos sectores que se conjugan en el rico acervo de experiencias de organización del pueblo colombiano, los indígenas, campesinos, estudiantes, maestros, obreros, mujeres, entre otros, hoy aparecen con mayor relieve en las protestas, lo cual demuestra que el malestar es generalizado y se tiende a profundizar y radicalizar. 

La JUCO  salió de su congreso nacional que es la máxima instancia de debate y de construcción colectiva de los jóvenes comunistas, ¿cuál es el balance y el papel que orientado el congreso nacional a sus jóvenes para afrontar la presente crisis nacional  y la agudización de la guerra, entendiendo que son precisamente los jóvenes quienes la están padeciendo?

WM: creemos que el Congreso  Nacional contó con un rico momento político que supo colectivamente interpretarse por toda la militancia y trazar de allí la consigna de este periodo: “Unidad en las calles, por la esperanza, la paz y el socialismo”. Esta es la mejor forma de sintetizar una visión del momento que imprime a nuestra organización, la necesidad de avanzar hacia mayores niveles de unidad tanto del movimiento juvenil colombiano, como de las diversas expresiones de lucha social y popular, ligadas a recuperar la iniciativa de masas poniendo de presente la movilización y la organización en sus variadas expresiones para responder a la crisis política, económica y social del país. Es por esta razón que la JUCO sigue promoviendo una política de masas amplia, unitaria, dinámica y movilizada hacia los sectores juveniles, poniendo de presente las exigencias y reivindicaciones de los jóvenes colombianos, en el que nosotros agitamos a través de nuestra plataforma juvenil democrática, que es la herramienta con la que contamos para acercar procesos y organizaciones en la lucha juvenil por la paz y los derechos que pretendemos arrancar con la protesta y la organización. Así mismo, la JUCO comprende que la lucha juvenil democrática, es directamente proporcional a la lucha por la paz y la solución política negociada al conflicto social y armado, lo cual en el movimiento juvenil comprende sumar esfuerzos unitarios por ganar la conciencia de mas jóvenes contra la guerra, promoviendo el antimilitarismo, el anti imperialismo y la objeción de conciencia al servicio militar obligatorio y todo tipo de forma de resistencia que los jóvenes podamos desarrollar para evitar la muerte de mas inocentes en este cruento conflicto político, social y armado. La paz con justicia social, su conquista, su logro, solo será posible con la acción decidida del pueblo colombiano para imponer una salida política negociada, que permita resolver las causas que generaron el conflicto político, social y armado, sin mas derramamiento de sangre. Esta es la razón de nuestra política de unidad, acción y organización para el movimiento juvenil colombiano y para el pueblo en general.

¿Cree la juco que es posible una salida política al conflicto actual que vive el país? y cuales serian esas características de esa posible salida?

WM: somos conscientes que la salida política al conflicto colombiano es posible y necesaria, ello depende en gran medida de la movilización de la sociedad en torno a la terminación definitiva del conflicto. Obviamente, están de presente las exigencias históricas que hoy y siempre están en juego para que la salida política al conflicto tenga real garantía para una paz estable y duradera: la justicia social, las transformaciones sociales, económicas, políticas y culturales que requiere el país, para caminar en este anhelado propósito. El gobierno nacional quiere una paz autista, gratis y rápida, sin cambiar nada, sin oír a nadie; una paz para seguir manteniendo los privilegios de unos pocos y seguir actuando impunemente en la consecución del lucro y sus comodidades. El Estado colombiano ya no puede seguir insistiendo en esta posición, la desigualdad, el despojo, la guerra, los asesinatos hoy tienen al pueblo de nuevo en las calles y no están dispuestos a una paz de migajas, queremos cambios reales y profundos en el poder y en la vida nacional, lo cual estriba en la desmilitarización del país, depuración del Estado, reformas reales y profundas en el modelo económico, político y social, respeto a la autodeterminación del territorio, retiro de las bases militares norteamericanas y de todo tipo de presencia foránea en el país, entre otras, hacen parte del debate hacia la búsqueda de la salida al conflicto político, social y armado.

Ahora bien, el propósito para  empezar a hablar de paz, esta atravesado por la participación de la sociedad colombiana en los diálogos, en escuchar  sus exigencias y en buscar soluciones reales a las problemáticas que perpetúan el conflicto, no obstante, ello requiere garantías, condiciones para que la movilización social y popular pueda expresar libremente sus propuestas. No se puede dialogar en medio de la guerra, el cese al fuego bilateral, debe ser una exigencia del pueblo colombiano para garantizar que las condiciones del dialogo avancen.

Se viene hablando de la recomposición de los grupos paramilitares en todo el país y del auge de la persecución política a las organizaciones sociales y de izquierda. ¿La JUCO ha sido víctima de estas circunstancias?

WM: la JUCO al igual que las organizaciones políticas, sociales y populares, hemos sido victimas de la política de exterminio que a sangre y fuego se ha ejercido contra toda forma de expresión que contraríe el ignominioso poder político y económico de la clase dominante colombiana. Hemos tenido que vivir dolorosos episodios de esta cruenta guerra contra el pueblo colombiano, la cual no cesa y se recrudece. El gobierno nacional a pesar de manifestar su intención de dialogar en dirección de buscar la salida al conflicto, mantiene una fuerte y profunda política de guerra que combina las mas refinadas formas de persecución y barbarie, ligadas a fuerzas paramilitares y narcotraficantes, que no son combatidas con la determinación  que  se les aplica a las organizaciones de izquierda, los movimientos sociales y populares, y defensoras de derechos humanos. El paramilitarismo es un recurso e instrumento de guerra al que recurre el Estado para defender  y extender violentamente la propiedad privada, el latifundio y contener, reprimir y exterminar lo que la legalidad estatal no le permite a la clase política. Una salida real del conflicto político, social y armado tiene que eliminar de una vez por todas,  esta política cruel del Estado colombiano.

En la actualidad desde los medios de comunicación masiva e incluso desde muchos ámbitos de la vida pública e institucional -como por ejemplo desde el procurador nacional-, se dice que los jóvenes carecemos de madures y sapiencia para asumir la orientación de nuestra propia vida, e incluso para opinar sobre la vida política del país, ¿Qué respondería un joven comunista a esta clase de afirmaciones?

WM: es la natural respuesta filistea de quienes ven en los jóvenes un peligro potencial, que hay que estigmatizar, reprimir, vigilar y castigar. Es la expresión obsoleta de quienes se resisten al cambio y al inevitable desenlace de la rebeldía y la fuerza de las ideas y las convicciones, que día a día suman miles de jóvenes a la contienda por lo que nos pertenece. Los jóvenes somos  sujetos políticos, dinámicos, activos, propositivos, que imprimen a la sociedad un sentido permanente de cambio, lo cual resulta molesto a las anquilosadas y vetustas instituciones, medios y personajes que el capitalismo crea para defender sus sacrosantos intereses. El mundo ha visto a los jóvenes en la escena mundial, derribando gobiernos injustos en Oriente, movilizados en masas rebeldes contra el capitalismo y la crisis financiera en la plaza Sintagma, en la Plaza del Sol, luchando en Chile, Colombia y Canadá por el derecho a la educación, son los primeros en las protestas y son los últimos en renunciar a la lucha. Podría decir: joven es y será el socialismo y jóvenes siempre serán los que lo edifican.
  
La JUCO está cumpliendo este año 80 años de existencia, después de muchos procesos y debates de la misma persecución política y desaparición física de valiosos militantes, e incluso de varias experiencias de reconstrucción ¿Cuál cree que ha sido el mejor legado para lxs jóvenes que en las actuales circunstancias luchan con la convicción de una nueva sociedad?

WM: sin pretender ser modestos, la JUCO es un gran legado histórico para la juventud de toda las épocas, es una escuela del socialismo y un proyecto de hombre y mujeres que luchan por una humanidad nueva, sin clases, sin oprobios, es una buena razón para crecer en la lucha y para madurar en ella. A todos los que hicieron y han hecho grande este proyecto, el mejor homenaje es la lucha y la decisión de seguir combatiendo sin renunciar a la alegría y a la revolución. En estos ochenta años, recordamos a tantos y tantos militantes que ofrendaron su vida por esta noble causa, que sin querer excluir a nadie, solamente señalaré algunos: Chucho Villegas, Yira Castro, Manuel Cepeda Vargas, Leonardo Posada, Hernando Gonzales Acosta, Guillermo Leon Saenz, Pepe Antequera, entre otros grandes de nuestra historia. Es un legado de lucha por un nuevo país, que comprende el sentido mas profundo por el interés colectivo, a favor de los desposeídos, es comprender el humanismo y la ética del deberse a los demás, es luchar contra todo tipo de invasores, es ser antimilitarista; es comprender el sacrificio y la resistencia de los pueblos contra los poderosos, es la base de nuestro anti imperialismo; es luchar con principios y no renunciar a ellos jamás. Creo que el legado de estos ochenta años, ha sido forjar y formar en el país un gran contingente de hombres y mujeres que han alcanzado y ese noble y duro grado humano que señalaría el Che: ser un revolucionario.

Finalmente, compártanos un mensaje para las (os) jóvenes colombianos como joven, como estudiante y militante comunista.

WM: Llamamos a los jóvenes colombianos a no desistir de sus sueños de vivir en un país digno, en paz, justo, democrático, al alcance de todos y por el bien de todos. La juventud es esperanza, es cambio y revolución, no existe en nosotros la palabra resignación y anteponemos la comodidad por la creación y la rebeldía. El capitalismo como civilización, como proyecto humano, es inviable, obsoleto, depredador e insuficiente y su pretensión de perpetuación ha sido tocado letalmente por la lucha de clases, que ahora tiene a la nueva generación como los grandes héroes batalladores por el socialismo. Son tiempos para crear la obra revolucionaria y sabemos que en la juventud del mundo renacer la esperanza de construir un mundo mejor, como señalaría el inolvidable Salvador Allende: ser joven y no ser revolucionario, es una contradicción hasta biológica.

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