martes, 14 de agosto de 2012

Polo: ¿Por qué expulsa al Partido Comunista?

Por: Luis I. Sandoval M

La doble militancia, la relación de la marcha patriótica con las Farc, la combinación de formas de lucha son motivos de fachada de la exclusión del PDA de personas que son miembros reconocidos del Partido Comunista Colombiano, como Jaime Caicedo, exconcejal de Bogotá; Gloria Ramírez, actual senadora, y Hernando Hernández, actual representante indígena a la Cámara.


Las razones reales se originan en el temor de que la Marcha Patriótica, al no tener aún una cobertura legal o personería jurídica, quiera aprovechar las próximas elecciones del 30 de septiembre, convocadas para elegir delegados al III Congreso del PDA, con miras a copar el espacio político. Los suspicaces consideran que sería la forma fácil como la Marcha solucionaría su problema de legalidad: tomándose el Polo.

El Moir del senador Jorge Robledo, aliado con el sector del exsenador Jaime Dussán, la exalcaldesa Clara López y lo que queda de Anapo, estaría expulsando al Partido Comunista supuestamente antes de que éste, ahora integrado en la Marcha Patriótica, se los engulla a ellos. Suposiciones, nada indicaba seriamente que algo parecido estuviera en camino.

Una amplia vertiente de opinión dentro del Polo no alineada con los sectores mencionados, que se expresó en el Acuerdo de Trabajo en la Conferencia Ideológica, tiene una lectura diferente. Dobles militancias hay muchas en el Polo, porque los antiguos agrupamientos que le dieron origen no se han disuelto, al contrario, han surgido otros nuevos y, además, la sociedad colombiana se ha hecho más compleja, complejidad que no asumen quienes optan por la expulsión de una fuerza de peso histórico y raíces sociales ciertas en la vida del país como el PCC. Las objeciones que al PCC existen desde la fundación del Polo (2005), no se originan con la Marcha Patriótica.

El Polo tiene que ver, analizar y comprender lo compleja que es Colombia en todos los aspectos, incluido el de sus expresiones populares. El pueblo en su resistencia y en su lucha por derechos es una realidad compleja. La lucha por la paz en el momento embrionario en que hoy está es preciso entenderla en las indecisiones de los actores armados que saben que la guerra no va más, pero no saben cómo bajarse de ella.

Hay que comprender las ambigüedades de la transición: cuando todavía no está en firme la decisión de abandonar las armas, no puede estar totalmente claro cómo se hace política. A la sociedad debe interesarle favorecer los procesos, los movimientos mediante los cuales quienes hoy están en armas pueden hacer el tránsito al ejercicio de la política.

Para ello se requiere sabiduría: no ser ingenuos, pero tampoco miopes. Se requiere capacidad de asombro y, junto con ella, capacidad de innovación: lo que está pasando hoy no es simplemente la repetición de lo que pasó ayer, la Marcha Patriótica no es la Unión Patriótica. Hoy, armados y no armados podemos hacer uso de imaginación instituyente y voluntad constituyente para crear una realidad política en la cual nos reinsertemos todos.

El debate con el PC y la Marcha Patriótica no es ante todo organicista, legalista, de doble militancia, de previsión electoral. El debate con ellos son las vías y el compromiso con la paz política para que las expectativas de hoy se hagan realidad. Hermoso reto que no entienden dentro del Polo quienes están empeñados en “depurar” el partido.

Luis Sandoval | Elespectador.com


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