martes, 22 de febrero de 2011

Por un mayor espíritu de lucha, iniciativa y audacia en la movilización y la unidad.

Las actuales movilizaciones de los pueblos árabes del norte de África y el Oriente Medio reflejan las consecuencias de la crisis capitalista, el desgaste del intervencionismo externo, el debilitamiento de la hegemonía yanqui y el desprestigio de los regímenes reaccionarios, sostenidos por Estados Unidos y la Unión Europea. Dos de ellos han sido derrocados por las movilizaciones de masas en Túnez y Egipto. La caída del régimen de Mubarak puede abrir horizontes nuevos porque la lucha continua. Están en crisis las viejas  monarquías de la región. Se registran duras confrontaciones en Libia.

Sea la oportunidad de expresar la solidaridad de los comunistas colombianos y resaltar el gran estímulo a la rebeldía de estos pueblos hermanos que ha representado el ejemplo y la lucha indeclinable del pueblo palestino por su derecho al territorio, la paz y la plena autodeterminación.

El gobierno del nuevo presidente Juan Manuel Santos no representa ningún viraje significativo  en la política del régimen colombiano.  Hay que desenmascarar el conjunto de medidas ejecutivas y legislativas, ordinarias y de emergencia – los 35 Decretos expedidos por la emergencia invernal, que alcanzan los ámbitos constitucional y legal, incluidas aquellas orientadas supuestamente a reparar a las víctimas y a restituir tierras, que en realidad comportan todas las limitaciones que la mayoría parlamentaria de derecha está imponiendo. También de aquellas medidas que apuntan a arraigar el modelo de sobre explotación de los trabajadores, de desnacionalización  y transnacionalización de la economía, de la profundización de la política del saqueo y expoliación salvaje de las riquezas minerales y ambientales del país, así como la decisión de confirmar la tendencia hacia la producción de agro combustibles, en contraposición de la indispensable producción de alimentos. El gobierno ha hablado de restitución de tierras pero no de una reforma agraria integral, tal como la ha venido reclamando el país desde hace lustros.

Una de las medidas más reaccionarias es la que busca elevar a rango constitucional la pretendida estabilidad fiscal por encima de los derechos fundamentales reconocidos no sólo por nuestra Constitución, sino por toda la legislación internacional que la humanidad ha construido hasta ahora. De igual forma están las normas que modifican sin cambiar el acceso al primer empleo para los jóvenes y la formalización laboral, a la vez que se restringen los presupuestos para la educación, particularmente en el caso de las universidades públicas y del desarrollo de la ciencia y la tecnología.

La continuidad del estado de guerra interna, con la intervención militar de los Estados Unidos, que representa una grave amenaza tanto para el pueblo colombiano como para los países hermanos de América Latina es un obstáculo de creciente gravedad e influencia en la búsqueda de una paz democrática con justicia social.   Bajo el encubrimiento de bandas criminales, se esconde la permanencia del narco paramilitarismo como parte constitutiva del aparato de poder que gobierna hoy el país y que incide profundamente en los procesos electorales pasados y futuros. La lucha contra la ultraderecha militarista y neofascista exige develar el rostro ambiguo de la administración Santos que mantiene en cargos de poder a personajes como el actual director del Das.

Deben destacarse las liberaciones unilateralmente propuestas por las Farc que han culminado con éxito gracias al apoyo internacional, el respaldo político y técnico del gobierno de Brasil y la creciente simpatía que han ganado la labor de los facilitadores civiles, pese a los intentos de boicot felizmente superados. Hay que persistir con optimismo y saludar el amplio apoyo latinoamericano e internacional a la búsqueda de la paz en Colombia.

El paro del transporte tuvo un gran impacto nacional y doblegó el autoritarismo del Mintransporte, pese a las actitudes represivas en varias ciudades. Lo alcanzado, sin embargo, deja abierta la lucha por una regulación justa de las tarifas de carga y no mejora la situación de trabajadores del transporte no propietarios. Deja en evidencia el papel de la Vicepresidencia como instrumento de apaciguamiento y desmovilización social del régimen.

El gobierno Santos se empeña en imponer un mico en la reforma política, excluyente del Polo que llamó a la abstención en la última elección presidencial. Debe continuar la lucha por una verdadera ley de víctimas y restitución de tierras. En este sentido tiene importancia el 5ª Encuentro del MOVICE a realizarse en Bogotá en el mes de marzo. El debate nacional sobre el Plan Nacional de Desarrollo cuestiona, desde el ángulo popular, las pretensiones de elevar impuestos prediales, imponer peajes urbanos, reducir el apoyo a la universidad pública y el amarre a una política agraria al servicio de los megaproyectos transnacionalizados.
El pleno de octubre de 2010 trazó la consigna de “defender el Polo como instrumento político del pueblo”. Señaló que “la izquierda tiene el elevado reto de actuar unida en la tarea de rescatar, rectificar y fortalecer el Polo” como instrumento político de la unidad popular. La Dirección Nacional del PDA reunida los días 4 y 5 de febrero reafirmó, además, la postura de oposición al régimen y al actual gobierno; asumió la respuesta a la contraofensiva de la derecha; tomó posición activa en la búsqueda de una solución política negociada a la guerra, los acuerdos humanitarios y la acción de Colombianas y Colombianas por la Paz; definió una postura clara de rechazo a la corrupción como fenómeno incompatible con cualquier gobierno de izquierda y criticó el método de gobernabilidad que excluye a cuadros calificados de izquierda para asumir cargos en la administración pública de Bogotá; abrió la puerta a la tarea de unir los procesos de la nueva dinámica social y popular en marcha, con el Polo como instrumento político de la lucha democrática.

La reafirmación del Polo a la izquierda debe materializarse y contribuir a nuevos reacomodamientos en el medio popular, particularmente para impulsar la convergencia con movilizaciones regionales, obreras, agrarias, indígenas, afrocolombianas. El acercamiento del Polo a estos procesos es de hecho una apertura hacia nuevas categorías de trabajadores directos, rurales y urbanos, que la globalización capitalista arroja a la lucha y las fuerzas avanzadas contribuyen a organizar. El Partido Comunista saluda y apoya los esfuerzos de articulación y unidad que vienen en marcha desde diversos procesos sociales y políticos como la Gran Coalición Democrática, el Cabildo Patriótico y el Congreso de los Pueblos.

El momentos político lleva a levantar con fuerza la política de paz democrática y las reivindicaciones por transformaciones agrarias, de verdad justicia y reparación; las denuncias para confrontar la represión y hacer valer los derechos y libertades de los trabajadores y la oposición; el restablecimiento de las garantías burladas por la complicidad del régimen con el narcoparamilitarismo.

Son tareas de alta importancia la conformación de direcciones locales del PDA. El apoyo a su política electoral de presentar candidaturas en todo el país. El desarrollo de una política de alianzas que permita defender lo logrado hasta ahora, presentar candidatos consecuentes  y probados en la lucha y avanzar con la ayuda de aliados no vinculados al paramilitarismo y la ultraderecha.

El Pleno recoge las conclusiones de la Comisión sobre organización que reafirman la necesidad histórica y política del PCC, recomienda su estudio detenido y su proyección en la preparación y realización exitosas del Seminario sobre Democracia y Socialismo al igual que la Conferencia Nacional Gilberto Vieira, del 3 al 6 de junio.
Apoya la convocatoria a la conmemoración del día internacional de la mujer; a la jornada contra los megaproyectos del 14 de marzo; al primero de mayo  con todas las fuerzas obreras y populares,  que  contribuyan a ir creando las condiciones propicias para un Paro Cívico Nacional; al Seminario nacional de Acción Parlamentaria y Poder popular, los días 6, 7 y 8 de mayo; al Activo de procesos étnicos en Pereira, el 13 y 14 de mayo.

Las conclusiones del pleno son un reconocimiento al trabajo abnegado de los militantes, mujeres y hombres, que construyen partido y se esfuerzan en desplegar creadoramente su línea y su proyecto; a la JUCO, para ayudar y estimular el desarrollo de sus tareas en el medio juvenil y estudiantil. A los amigos y simpatizantes que han rodeado y apoyado la lucha comunista por un país más justo, democrático e igualitario. Es también un llamado a un mayor espíritu de lucha, iniciativa y audacia en la ruta de la unidad del pueblo.

COMITÉ CENTRAL
PARTIDO COMUNISTA COLOMBIANO
Bogotá, febrero 19 de 2011.

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