jueves, 5 de agosto de 2010

Lucha contra la corrupción no puede ser simple estrategia electoral


Boletín de prensa

* Aparatos semi mafiosos que se revisten de legalidad son los responsables de la avalancha corrupta.
* El Polo no le teme a que los organismos de control destapen las irregularidades.


“La corrupción es consustancial al actual modo de contratación, que consiste en un verdadero oligopolio de contratistas que campean en todo el país a la sombra de la alcahuetería del régimen dominante, de la impunidad y de la debilidad del control social,” dijo hoy el concejal del Polo Democrático Alternativo Jaime Caicedo Turriago, al referirse al debate público sobre este tema.

“Lo que no puede caber en esta discusión pública es la doble moral de algunos voceros de los aparatos electorales de la derecha, cobijados bajo el manto del uribismo, quienes ahora levantan el dedo acusador para tender una cortina de humo y disfrazar a los carteles que representan una especie de poder permanente y que controlan la contratación no sólo en la ciudad, sino en el país, donde incluso los paramilitares han tenido incidencia enorme en los contratos departamentales y municipales en sectores como salud, chances, educación y otros más, tal como lo ha denunciado el auditor general de la Nación”.

A renglón seguido, Caicedo Turriago indicó que “si en Bogotá hay carruseles de contratación, intermediados por sectores políticos sean o no del Polo, los entes de control tienen que proceder con toda diligencia para castigar a los responsables. Por principio, hemos combatido históricamente la corrupción en sus diversas manifestaciones. En esta oportunidad, como en anteriores ocasiones, acompañaremos la gestión que vienen realizando la Fiscalía General de la Nación y ortos organismos de vigilancia”.

Recordó que fue uno de los primeros en reclamar la plena operatividad del comité anti corrupción del Distrito Capital, conformado por iniciativa del Concejo de Bogotá, bajo la coordinación de la Veeduría Distrital. “Es hora de que dicho comité le informe a la ciudad cuál ha sido la gestión al respecto”, declaró Jaime Caicedo.

“Pienso que ante los señalamientos de carruseles y corrupción en Bogotá, debe ser el mismo Polo Democrático Alternativo el que asuma la iniciativa en la indagación de estos presuntos comportamientos. El Polo no sólo combate a los corruptos, sino al sistema económico, político y legal que genera esta avalancha, parasitaria y costosa, en contra de los intereses de la sociedad. Sin embargo, no podemos conformarnos con el autoexamen sin denunciar las verdaderas y profundas raíces del problema y las conexiones que no están solo en la ciudad, sino en el absurdo y desueto sistema de contratación que opera en todo el país gracias a la legislación existente”, dijo.

Continuó señalando que “todo el sistema colapsó: es casi un hazmerreir la forma en que se elaboran los términos de referencia para favorecer ciertos intereses aun antes de iniciar las licitaciones. La segmentación del proceso de contratación es otro bache, puesto que quienes prediseñan no se comprometen en el desarrollo de las obras. La figura de la interventoría debe tener profundos replanteamientos, toda vez que no ha evitado los descalabros en los trabajos. Tampoco parece funcionar el control de advertencia por parte de las contralorías, o éste no es aplicado con rigor. El control posterior, como medio de autocontrol está en manos de los mismos intereses. En fin, el sistema de contratación está hecho trizas desde su concepción, pues además responde al mecanismo tramposo del todo vale para ganar en favor de los poderosos intereses privados, con la norma de sacar provecho individual a costa de los dineros de todos para, finalmente, mostrarse como persona emprendedora que la sociedad aplaude por su riqueza material y la ostentación de la misma. Como si fuera poco, se quiere revivir la propuesta de Uribe, hundida en el referendo de 2003, de privatizar las contralorías”.

Por último, el concejal Jaime Caicedo llamó a la sociedad toda a luchar con valentía en contra de este cáncer público que se expresa como “un modo de acumulación de capital por desposesión del dinero público, a través de aparatos semi mafiosos que se revisten de legalidad. Esta no puede ser una bandera temporal, electoral o de un grupo de personas para asaltar la dirección del Polo y hacerle el juego a la derecha. Tiene que ser una batalla social, donde el control popular juegue el papel primordial en el seguimiento y vigilancia de los proceso de contratación, ejecución y culminación de las obras contratadas”.

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