viernes, 30 de abril de 2010

Universitarios colombianos expulsaron al candidato presidencial Juan Manuel Santos.


CARTA ABIERTA DE LOS ESTUDIANTES FRENTE A LAS DECLARACIONES DE SANTOS DESPUES DE SU EXPULSIÓN.

El acto simbólico en el que se expulsó al candidato presidencial por el partido de la U, Dr Juan Manuel Santos, de la Universidad Santiago de Cali, no fue el acto de pillaje de unos encapuchados armados como lo aseveró el irresponsable Dr. Santos.

La comunidad universitaria en ejercicio del derecho fundamental a la protesta consagrada en el artículo 37, y el de libertad de expresión establecido en el articulo 20 de nuestra carta política, expresaba el repudio al responsable de las ejecuciones extrajudiciales o mal llamados “falsos positivos”. Como es usual, la mayoría de medios de desinformación tergiversaron irresponsablemente los hechos.

El argumento de que en la protesta participaron estudiantes de otras universidades no es sino otra falacia o cuando no, un falso positivo de la palabrería insulsa del candidato Santos. Fueron estrictamente estudiantes, trabajadores, y profesores de la Universidad Santiago de Cali los que expulsaron al señor de la política de los jóvenes muertos en Soacha.

Como es característico de un político tan amoral y sin principios, el Dr. Santos tendenciosamente aseveró que los estudiantes poseían armas y que había “infiltrados”. La estigmatización, la calumnia y la táctica sucia, actitudes ya conocidas del Dr. Santos, dirigidas contra una manifestación simbólica y estudiantil, ponen en riesgo a toda una comunidad universitaria.

Aduciendo la necesidad del fortalecimiento de la seguridad democrática poniendo como ejemplo la protesta santiaguina, el Dr Santos después de su pintoresca carrera, ahora pretende esconder el contundente revés que sufrió su campaña por medio de calumnias, al tiempo que apuntala la política macabra que agenció desde su ministerio. Lo cierto del caso, es que ningún estudiante poseía “papasbombas”, gas lacrimógeno, ni armas de ningún tipo. No se tiró ni una sola piedra.

Por otra parte, decir que eran 600 estudiantes quienes lo estaban esperando a su exposición de “seguridad urbana”, es otra de las marrullerías del candidato del partido de la U para minimizar el efecto mediático de su expulsión de nuestra casa de estudios. Si fuera tan cierto que esta cantidad de personas lo estaban esperando para oír su propuesta, entonces, ¿cómo sale corriendo despavorido con un auditorio a su favor, ante la llegada de un puñado de estudiantes díscolos que le rechazan? No. Definitivamente miente. El estrepitoso grito de ¡fuera, fuera, fuera! retumbaba en todo el auditorio.

Sobre lo acaecido, hacemos un llamado a que se respeten los derechos fundamentales de los estudiantes, profesores y trabajadores que participaron en la manifestación, y que no se desate ninguna cacería de brujas contra los integrantes de la comunidad universitaria.

Por ultimo, recordar que en la celebración de los 50 años de la universidad los estudiantes fueron excluidos de su casa de estudios porque venía Uribe a celebrar con la clase política vallecaucana los 50 años de la USC. Paradójicamente, los estudiantes expulsaron al continuador de sus políticas: el candidato presidencial Juan Manuel Santos, después de declararlo persona no grata.

Fuente


Las Naciones Unidas violan el derecho a la verdad de las víctimas del paramilitarismo

Carlos Alberto Villanueva

Bastante ha llovido sobre la llamada ley de “Justicia y Paz”, que fue aprobada en Junio de 2005 por el congreso de la república de Colombia. Dicha iniciativa fue presentada por primera vez, por los representantes del uribismo, ante el congreso de la república, en Octubre de 2003. Para entonces, su nombre era el de“Ley de alternatividad penal” y con ella se pretendía conmutar las penas carcelarias para los paramilitares, responsables de crímenes de lesa humanidad, por penas alternativas o no carcelarias; todo a cambio de su desmovilización y colaboración con la “paz” del país. Siga..

Se libra una guerra cultural sin cuartel contra Cuba
Intervención de Atilio A. Borón en el acto de Solidaridad con Cuba.

Auditorio del Centro Cultural de la Cooperación Floreal Gorini. Buenos Aires, 27 de Abril de 2010

Buenas noches Señor Embajador de la hermana República de Cuba, don Aramís Fuente Hernández, amigos, compañeros. Estamos frente a una campaña de descrédito y desprestigio sin precedentes. No por el tenor de las calumnias y mentiras que se vierten sobre Cuba -en este terreno difícilmente se podría caer más bajo- sino por el grado de orquestación y coordinación internacional de los ataques que jamás había sido alcanzado a lo largo de medio siglo.

Se trata, por eso mismo, de un momento muy especial. El imperio se enfrenta a su inexorable decadencia; el escenario internacional se le complica en Medio Oriente y en Asia Central, mientras China avanza arrolladoramente en su marcha para convertirse en la primera potencia económica mundial y América Latina prosigue en rebeldía. En este cuadro, la agresividad del imperio se exacerba y redobla su ofensiva contra los procesos emancipatorios de América Latina y su histórica vanguardia: Cuba. Este contraataque transcurre por la vía militar (de ahí la veintena de bases militares que tienen rodeada a la región); por la vía económica, con las presiones que transmiten los diversos organismos financieros internacionales y el propio gobierno de Estados Unidos; y, aparte de otros canales y circuitos que no tenemos tiempo de examinar aquí, por la vía de una intensa y sostenida ofensiva mediática que se procesa a través de la prensa escrita, televisiva, radial y la Internet en donde se libra una guerra cultural sin cuartel en contra de Cuba y los proyectos de liberación. Fue por eso que hace tiempo Fidel nos convocó a dar batalla en ese frente, la batalla de ideas, inspirado en aquella célebre sentencia de José Martí cuando dijera que “de pensamiento es la guerra que se nos libra; ganémosla a fuerza de pensamiento.” Siga..

Estados Unidos contra Arizona?

Por Jorge Gómez Barata

La Constitución norteamericana, la primera en regir una república y un Estado de derecho, probablemente la que se ha mantenido vigente por más tiempo y la más invocada, fue adoptada 223 años atrás y enmendada en 26 ocasiones, varias de ellas para subsanar omisiones y ampliar derechos y, como cualquier otro documentos jurídico, está condicionada por el tiempo, el espacio y por la índole de las tareas históricas a las que obedeció. Siga..

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