martes, 19 de enero de 2010

Reflexiones del secretario general del Partido Comunista Colombiano


Las bases estadounidenses : Amenaza y peligro

La revista Semana en su edición 1445, correspondiente al 9 de enero de 2010, se refiere a la posibilidad de un conflicto entre Colombia y Venezuela como “una bomba de tiempo”. En esencia, concluye que el riesgo real puede provenir únicamente de un arranque de locura del presidente Hugo Chávez, en un ambiguo menú que conjugaría delirios expansivos del país hermano y la obsesión de imponer el socialismo del siglo XXI mediante un acto de fuerza agresivo.

Para Semana debe descartarse la idea de que Estados Unidos pretenda intervenir contra Venezuela utilizando a Colombia. Esto, dice, “… sucedía cuando EEUU era de verdad un imperio…”, situación que a su parecer ya no existe desde la caída del muro de Berlín. En cuanto a que el peligro pueda provenir de la complicidad con del gobierno colombiano Semana ignora el deterioro progresivo de las relaciones por la presencia paramilitar en el país vecino, el espionaje en asocio con la central de inteligencia estadounidense, los actos inamistosos por cuenta del DAS, los intentos por mostrar al gobierno venezolano como protector y promotor de la insurgencia colombiana. Serían solo detalles anecdóticos si no mediaran los prejuicios aristocráticos de personajes como Juan Manuel Santos y sus oscuras relaciones en el comercio de armas con sectores conspiradores de adentro de Venezuela.

Semana desestima dos hechos fundamentales de la geopolítica continental. EEUU fue quien pidió la instalación de las 7 bases, como lo ha afirmado el embajador de ese país. ¿Con base en qué balance del conflicto interno el gobierno Uribe justifica la necesidad de semejante montaje militar? En la lucha contra el narcotráfico y el terrorismo ¿Cuál es su eficacia? A falta de un balance serio las 7 bases militares son una exageración. Aparecen más bien como una forma de ocupación de Colombia, con copamiento de su capacidad de autodefensa nacional. Siga..

¿Operación humanitaria o invasión?

Michel Chossudovsky - Global Research

· Haití tiene una larga historia de intervenciones y ocupaciones militares estadounidenses que data de principios del siglo XX. El intervencionismo estadounidense ha contribuido a la destrucción de la economía nacional de Haití y al empobrecimiento de su población.

· Se ha presentado el devastador terremoto ante la opinión pública mundial como la única causa de la espantosa situación del país.

· Un país ha quedado destruido, toda su infraestructura desaparecida, precipitando a su pueblo a un abismo de pobreza y desesperación.

· Se ha intentado borrar la historia de Haití y su pasado colonial.

· El ejército de EEUU ha venido al rescate de una empobrecida nación. ¿Cuál es su mandato? Siga..


Según el Gobierno de Estados Unidos, la fuerte presencia de tropas militares se debe al pedido que hizo el presidente de Haití, René Préval, para garantizar la seguridad del pueblo haitiano.

Al menos una decena de helicópteros de la aviación de Estados Unidos tomaron los terrenos del palacio presidencial de Haití, que quedó devastado tras el terremoto de magnitud 7,3 a escala de Richter, y cientos de soldados salieron de las naves con equipos de combate de alto nivel.

Unos 50 paracaidistas de la 82 División Aerotransportada llegaron en al menos cuatro helicópteros para custodiar ese palacio.

Los haitianos que se encontraban por el lugar rechazaron la operación y consideraron una afrenta a la soberanía de su país.

"No he visto a los estadounidenses repartiendo agua y comida en las calles pero ahora vienen al palacio" presidencial, dijo Wilson Guillaume uno de los tantos que viven en el campo de refugiados montado en la plaza Campo de Marte, frente a ese edificio.

El despliegue militar de EE.UU. en todo el país caribeño ha sido de aproximadamente 11 mil soldados desde que ocurrió el terremoto, así como también dos mil 200 marines con equipo pesado para prestar la ayuda humanitaria que necesitan las miles de víctimas afectadas por el potente terremoto.

Debido a la fuerte tensión y desesperación que comenzaron a manifestar los haitianos por la falta de alimentos y agua potable, el presidente de ese país, René Préval, dijo que los soldados estadounidenses ayudarán a la Misión de Estabilización de las Naciones Unidas en Haití (Minustah) a mantener el orden en las calles.

Según el Gobierno de Barack Obama, la enorme presencia de soldados estadounidenses en la devastada nación se debe presuntamente al pedido que hizo Préval a Estados Unidos, a las Naciones Unidas y a los socios internacionales de aumentar la seguridad en este país.

"El presidente Preval nos pidió desde el principio que fuéramos y que lleváramos toda la asistencia posible. Que lleváramos a gente que tuviera la capacidad de hacer bien el trabajo y que no necesitara dos o tres días o una semana para hacerlo", dijo el responsable adjunto de la embajada de EE.UU. en Haití, David Lindwall.

El secretario de Defensa de Estados Unidos, Robert Gates, dijo que su país no jugaría un rol de policía, aunque que "se defenderá y tiene el derecho de defender a inocentes haitianos y a miembros de la comunidad internacional si algo ocurre".

Otro funcionario militar estadounidense dijo que la violencia era aislada y no estaba impidiendo la misión de ayuda humanitaria.

Este lunes, tropas estadounidenses custodiaron la entrega de ayuda, que comenzó a arribar de manera más regular al campo de aviación controlado por Estados Unidos. Los efectivos militares arrojaron desde el aire miles de paquetes con alimentos y agua para quienes aguardaban en campamentos improvisados.

Varios países del mundo han rechazado el trabajo de EE.UU. en Haití tras el sismo y la forma como intenta controlar las operaciones de salvamento y donaciones.

El secretario de Estado de Cooperación francés, Alain Joyandet, señaló este lunes que la Organización de Naciones Unidas (ONU) debe tomar una decisión y precisar el papel de Estados Unidos en la ayuda humanitaria a Haití, país que quedó devastado consecuencia del terremoto del pasado martes

teleSUR-Reuters-El Espectador.com.co/kg-PR

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