sábado, 15 de agosto de 2009

Intolerancia política, vía expedita hacia la criminalización de la opiníon- dice el Concejal Jaime Caicedo



BOLETÍN DE PRENSA


• No se pueden censurar y descalificar opiniones razonadas y sustentadas simplemente porque divergen del pensamiento hegemónico que le ha hecho tanto daño al país.

La intolerancia manifiesta en las instancias del poder nacional y en buena parte de los integrantes de los partidos que le dan sustento, pretende imponer una visión unívoca que resulta contraevidente frente a la desastrosa realidad nacional y se convierte en la excusa para la persecución y criminalización de la opinión, dijo el concejal Jaime Caicedo Turriago en el trascurso de un fuerte intercambio de enfoques con representantes del Partido Conservador sobre el crucial tema de la cesión de bases militares colombianas al ejército norteamericano.

Caicedo, haciendo uso de su derecho a opinar sobre asuntos de extrema gravedad que afectan a la comunidad nacional, expuso en un argumentado discurso el porqué la izquierda colombiana rechaza con tanta firmeza la presencia de militares estadounidenses en Colombia y la cesión de territorio nacional para que sirva de base a sus operaciones de infiltración, vigilancia y posible agresión contra estados vecinos, que como Venezuela y Ecuador han expresado abiertamente su independencia frente al poder del imperio y su genuina preocupación respecto de la actitud cómplice del gobierno colombiano al permitir las operaciones norteamericanas desde territorio colombiano, bajo la excusa de la persecución al narcotráfico.

“No estamos tratando con hermanitas de la caridad. Estados Unidos ha demostrado con suficiencia histórica su capacidad maligna para mentir y de esta manera enmascarar su siembra de sangre y muerte en las naciones donde ha osado intervenir, bajo distintos pretextos como la lucha por la libertad, la presencia de armas químicas que a la postre resultan inexistentes y otros argumentos similares, todo con el propósito de asegurar su dominio y el avasallamiento de la soberanía y la dignidad de los pueblos que son sus víctimas y mostrando el más rampante irrespeto por la autodeterminación de esas naciones. Por qué habríamos de creer que esta vez se trata de una misión distinta, máxime cuando estamos hablando de una negociación clandestina que según ha trascendido pretende la cesión no de una, sino de siete bases por parte del gobierno de Uribe. Esto no tiene otra explicación distinta a la de la perspectiva agresiva del imperio”, argumentó Caicedo.

El mentiroso patrioterismo de los áulicos de Uribe

Voceros de la bancada del Partido Conservador arremetieron contra Caicedo, utilizando epítetos descalificadores, señalando que sus denuncias no eran más que una expresión antipatriótica en defensa de gobiernos extranjeros, que además están mostrando su enemistad a través de medidas económicas como el corte del suministro de combustibles a las zonas de frontera y la imposición de aranceles a los productos colombianos.

Al respecto, el concejal del Polo Democrático Alternativo criticó enfáticamente el discurso del que hacen gala por estos días las huestes uribistas. “Bonito patriotismo ese que defiende la presencia de tropas extranjeras en nuestro país, mediante convenio o tratado hecho a espaldas de la Nación y de las instancias legales que deberían conocerlo. Es el mismo patriotismo que han demostrado al permitir que las multinacionales se lleven las utilidades sin generar riqueza para el país, después de explotar inmisericordemente al pueblo colombiano; el que concede abultadas exenciones y subsidios a los capitales foráneos, en desmedro de las finanzas del Estado nacional; el que establece beneficios extra limitados a los capitales multinacionales, con ventaja sideral frente a las condiciones que se les exige a los pequeños y medianos empresarios colombianos; el que se somete a las condiciones leoninas de la banca multilateral y que paga intereses escandalosos, en contra de los intereses nacionales y quitando recursos vitales para solucionar los graves problemas sociales; o el que permite que las multinacionales contraten personal colombiano con salarios irrisorios y bajo condiciones laborales que se pasan por la faja la normatividad internacional”, puntualizó Caicedo Turriago.

Por último, dijo que resulta por lo menos curioso que los que defienden esa extraña y falsa postura “patriótica” acusen de “agresión” a los países hermanos y a sus mandatarios legítimos como enemigos de Colombia. Los que no se someten al pensamiento del régimen son acusados de antipatriotas. “Quienes defendemos el ideal bolivarista de unidad latinoamericana levantamos un patriotismo identificado en la defensa de la soberanía, el no sometimiento a la potencia imperial, justo cuando en el continente ocurren cambios democráticos que apuntan en dirección a una mayor autonomía frente al imperio y se empieza a conmemorar los 200 años de la rebelión anticolonialista que selló nuestra independencia, señaló Caycedo”.

“Estamos a favor del diálogo, de la cooperación económica y fronteriza, de acudir a los medios diplomáticos. Nadie se explica porque el presidente visita siete países y omite hablar directamente con Ecuador y Venezuela. El presidente tiene la facultad de las relaciones internacionales. Pero no puede pasar por encima de la histórica amistad entre nuestros pueblos hermanos, por lo que sectores de la opinión democrática han buscado el acercamiento. Pero, además, los ciudadanos (as) tenemos el derecho soberano de someter a crítica la conducta de los gobernantes que se aparten del mandato constitucional en torno a la paz, la integración latinoamericana, el rechazo al intervencionismo militar del Comando Sur y la necesidad de la coexistencia pacífica, desmilitarizada y respetuosa del principio de autodeterminación de los pueblos”, concluyó Caycedo.

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