lunes, 20 de abril de 2009

Coloquio internacional sobre el bicentenario



Recuperar derecho a la memoria y a la reconstrucción del proyecto emancipatorio

Culminó el Coloquio “Postcolonialismo y utopía de la emancipación”, que con la participación de expertos provenientes de 11 países de América y Europa y organizado por el Observatorio Sociocultural de la Mundialización de la Universidad Nacional de Colombia, se llevó a cabo en Bogotá del 15 al 17 de abril.

Diversas miradas y posturas frente a lo que ha ocurrido en América Latina y el Caribe a lo largo de estos doscientos años se escucharon en el evento. Sin embargo, la constante fue sin duda el planteamiento relacionado con la fuerza y la actualidad que retoma la lucha por la emancipación definitiva de todos nuestros países que muchos de los expertos afirman ya ha comenzado en casos como los de Venezuela, Ecuador y Bolivia.

El Coloquio postuló su contradicción con las propuestas oficialistas en varios países de América, especialmente en Colombia, que pretenden reducir el bicentenario a una mera conmemoración de un evento ocurrido hace mucho tiempo y que no se conecta en nada con la realidades actuales ni con los procesos históricos acaecidos en este período, en lo que Jaime Caycedo llamó una estrategia “antibicentenario” que busca inscribirse en la lógica del “reformateo” del mundo y de la estructura social expresada en la globalización y en un modelo económico que está mostrando a las claras su invalidez y sus contradicciones en medio de la crisis económica, productiva y del propio modelo político que hoy apreciamos.

Tal estrategia “antibicentenario” tiene hoy otras manifestaciones muy peligrosas que procuran una recolonialización del continente, justo cuando sectores progresistas y académicos empiezan a reflexionar y a replantear el significado de estos doscientos años del fin de la dominación española. En este sentido, fueron citados sucesos como el Plan Colombia, la disposición de la IV flota de la marina norteamericana en aguas internacionales del continente latinoamericano y las políticas aplicadas en el campo económico, como el ALCA, que no sólo contradicen el nuevo espíritu integracionista y solidario de buena parte de los países de América Latina, sino que amenazan la construcción de un proyecto propio que refleje y reconozca las ansiedades y los sueños de justicia y equidad que hoy mueven a la mayoría de los latinoamericanos y habitantes del Caribe.

Los participantes en el Coloquio reafirmaron el derecho a la recuperación y reapropiación de la memoria y a restituir el nombre de los miles de latinoamericanos masacrados en las luchas emancipadoras ocurridas en todos los países de la región, así como la posibilidad de plantear lo que llamaron “utopías estratégicas“ que den un nuevo impulso a la batalla emancipatoria que incluye el reclamo por la construcción de sociedades realmente humanizadas que recojan la herencia revolucionaria de pueblos como los de Haití, que a comienzos del siglo XIX se planteó la primera emancipación de los negros que enterró la ignominia de la esclavitud e intentó un proyecto propio basado en el respeto a la igualdad; o el de Cuba, que gracias a su gran fortaleza ética y moral y a la fuerza de su persistencia ha impuesto la convivencia y la posibilidad de cimentar una sociedad distinta, por fuera de la hegemonía del capital.

Varios de los panelistas hablaron en extenso acerca de la necesidad de crear instrumentos políticos para desarrollar procesos de unidad de las fuerzas democráticas del continente que consoliden la idea de grandes cambios que finalmente respondan a la necesidad de la verdadera emancipación y cumplan la promesa de los luchadores por la libertad que entregaron sus vidas en pos de sociedades justas e igualitarias. Para ello, será necesario seguir en la lógica de construcción de modelos mentales, de pensamiento y de conocimiento propios, tal como lo señalaron Martí y Mariátegui, sin que se desconozcan los aportes de otras formas de pensamiento existentes en el mundo entero.

Al clausurar el evento, Jaime Caycedo recogió la postura generalizada del Coloquio: “Yo creo que lo primero que tenemos que hacer es rebelarnos contra la idea de que nadie puede cambiar nada. Es meterle a la memoria y a la conmemoración del bicentenario toda la carga de un pensamiento propio en la idea de la rebeldía y de El Grito que hemos venido proponiendo, que reivindique la herencia revolucionaria y de las luchas democráticas y de la vida misma de las personas que la han perdido a lo largo de estos procesos”.

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