viernes, 4 de abril de 2008

POR QUÉ UN FORO POR “LA PAZ Y LA MEMORIA” CON MOTIVO DE LOS 60 AÑOS DEL BOGOTAZO.

POR QUÉ UN FORO POR “LA PAZ Y LA MEMORIA” CON MOTIVO DE LOS 60 AÑOS DEL BOGOTAZO.

El Foro tiene el sentido de contribuir a destacar la conmemoración de los sucesos del 9 de abril de 1948 y posteriores, como un acontecimiento de alcance histórico que ha marcado la vida del país, cuyas causas no han sido resueltas y sus consecuencias todavía impactan las condiciones de la paz y la convivencia democráticas. El “Bogotazo”, como se le ha llamado a la dramática explosión popular que siguió espontáneamente al asesinato del gran dirigente popular y la inhumana represión ulterior, que se prolongó por meses y años subsiguientes, conmocionó a América Latina y fue el inicio de serias vicisitudes e interrupciones para la precaria democracia colombiana.
Sesenta años después, el centro de los acontecimientos, la capital de la república, no ha generado los elementos de una conciencia pública sobre el significado del 9 de abril. Fragmentos deshilvanados y monumentos inconexos intentan, más escapar del fantasma de los hechos de entonces, que rescatar la verdad, la necesidad de la justicia, la reparación y la no repetición de las conductas que, desde el poder del Estado y la agudización de los conflictos sociopolíticos, trastornaron tan gravemente a Colombia.
Para el Concejo Distrital es un deber primordial coadyuvar a un cambio en la percepción y la cultura ciudadanas sobre el 9 de abril. Víctimas y sobrevivientes de ese momento tienen pleno derecho a su reconocimiento, al establecimiento en claro de las circunstancias de la afectación a la vida, la integridad y los derechos esenciales de tantas personas; al esclarecimiento de la situación de los desaparecidos; a la restitución de los restos de sus familiares sepultados en fosas comunes.
En la búsqueda de una paz democrática que cree normas adecuadas de convivencia en la diferencia, la interculturalidad, la justicia social y la vigencia plena de los derechos humanos, el sesenta aniversario del 9 de abril debe ser el punto de partida para un gran proyecto ciudadano que ejemplarice el sentido republicano y democrático de la ciudad para la paz y el país que requerimos los colombianos y colombianas del siglo XXI.
Acontecimientos posteriores, como los asesinatos de estudiantes en 1954 y 1957; los sucesos del Palacio de Justicia, en 1985; los crímenes de los ex candidatos presidenciales Jaime Pardo Leal, Luis Carlos Galán Sarmiento, Bernardo Jaramillo; han recordado un estilo de autoritarismo que reproduce la tragedia. Las políticas de orden público, entendidas como recurrentes episodios de represión estudiantil y social, tienden a evocar medios inadecuados en el tratamiento de serios problemas de raíz sociopolítica y cultural.
El proyecto POR LA PAZ DEMOCRÁTICA Y LA MEMORIA implica el compromiso con la verdad, la justicia, la reparación y no repetición de crímenes que ofenden el sentido de la ciudad republicana y democrática. Implica el esfuerzo adicional para crear una cultura democrática, de plenas libertades y derechos, ligada a la educación de los (as) jóvenes, vinculada a la conciencia de que cada conquista en materia de libertad política ha sido el resultado de una lucha dura y dramática. En ningún caso ha sido dádiva graciosa desde los “dueños” del poder. Y también la necesidad de cubrir, en el diseño urbano, espacios de infraestructura, rutas recordatorias y proyectos sociales que se integren con una paisajística que contribuya a dotar de sentido cada lugar que es el fruto de su historia.
Esta vinculación de la Paz y la Memoria se conecta con la perspectiva de conmemoración del Bicentenario de la Independencia. En el proceso anticolonialista que constituye el contenido principal de la lucha sociopolítica, cultural y patriótica de entonces guarda un hilo conductor con las circunstancias de subordinación y dependencia en que Colombia padece la globalización capitalista actual. Bogotá fue entonces el corazón de un proyecto emancipador, avanzado, humanista, cuyo devenir dependerá ante todo de la actitud de los ciudadanos (as), de su apertura mental y del desarrollo de un pensamiento propio, aplicable a la ciudad, como punto de encuentro de la cultura, la historia, la calidad de vida y el bienestar de los seres humanos que la habitan y la construyen.
Jaime Caycedo Turriago
Concejal de Bogotá
PDA/PCC
Abril 8 de 2008

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